martes, 3 de febrero de 2015

LOS ESPIRITUS DE LA NATURALEZA



No solamente los ayudantes celestiales nos acompañan en camino del desarrollo de nuestra vida. También hay otras fuerzas divinas a nuestro lado. Nos transmiten ayuda consejo y protección.

Los miembros de este grupo lo componen:
Las fuerzas pertenecientes al reino animal (animales de fuerza) , de las plantas y de los minerales.
Los espíritus de la naturaleza.
Los maestros y guias.
Y las fuerzas positivas de nuestros antepasados.

Hoy me voy a centrar en los miembros del grupo mas fantásticos, que son los espíritus de la naturaleza.
Los hay muchos y tienen nombres muy diversos. Se les suele llamar devas, genios de la naturaleza, elementales, etc. Pero sus nombres mas conocidos son hadas, duendes, sílfides, ondinas, sirenas, elfos, etc. ¿Curioso no?




Cuando oímos estos nombres nuestra mente viaja hasta los cuentos que nos contaban en nuestra infancia. Seres mágicos provistos de poderes que concedían deseos a los protagonistas del cuento.

Pero estos seres son mas complejos de lo que creemos.

Existen en muchas religiones antiguas, como la celta y en muchas filosofías actuales, como la metafísica, el gnosticismo, y son primordiales en la Wicca.

Ellos son los encargados de controlar todo lo viviente, están al servicio de los ángeles, y a su cuidado están los animales la los que enseñan a manejarse por el instinto .




Ellos ayudan a renacer los bosques que los hombres talamos, dan vida a las zonas devastadas por las sequías y los incendios y recuperan la belleza y el color después de los destrozos que causan los huracanes y las inundaciones.

Vuelvo a recalcar que los devas no son ángeles pero si sus mas inmediatos colaboradores. Así los animales y las plantas pueden acceder a un deva como nosotros podemos comunicarnos con los ángeles.

Existe una leyenda sobre la relación entre los ángeles y los seres de la naturaleza que ya en alguna otra ocasión he contado.

Cuenta la leyenda que hace miles de años unos duendes que compartían amistad con los Ángeles, tuvieron que huir del bosque donde vivían, por ello los Ángeles como símbolo de protección les regalaron unos cachivaches que solo ellos podían llevar colgados.
Los Ángeles explicaron a los duendes que siempre que se viesen desprotegidos o en peligro debían de agitar la bola y ellos acudirían para protegerles.
Los duendes que en mas de una ocasión tuvieron que utilizarlo decidieron de llamarlos "Llamadores de Ángeles".





Podemos decir que estos seres que viven en otro plano espiritual al igual que los ángeles son los que hacen que la rueda de la vida no pare, ellos crean y regeneran la naturaleza que nos permite subsistir.
Por ello, cada vez que arrancamos una flor, una planta, un mineral, etc. hemos de pensar que detrás de este existe un ser especial que ha permitido que llegase a nosotros.

Nos solemos comunicar con estos seres aún sin saberlo, cada vez  que olemos el perfume de una flor, cuando andamos descalzos por el césped, cuando acariciamos una planta, incluso cuando sostenemos en nuestras manos una gema para meditar y admiramos su color su textura, su belleza, etc.
Pero también les causamos sufrimiento y los alejamos de nosotros cuando dañamos la naturaleza.

Los elementales, como también se les denomina se dividen en cuatro secciones diferentes, correspondientes a los cuatro elementos (de ahí su nombre):

Elemento tierra: Gnomos, hadas, duendes.
Elemento aire: Silfos, Ninfas, Elfos.
Elemento agua: Sirenas, Nereidas, Ondinas.
Elemento fuego: Salamandras.





Según historias de la antigüedad, había un trato mas cercano entre los devas y los hombres, al igual que lo hubo entre los ángeles y los hombres. Pero con el transcurrir de los tiempos el hombre se volvió más agresivo, mas materialista, mas egocéntrico. Ya no le importó destruir la naturaleza con tal de conseguir sus propósitos, por lo que estos se alejaron de nosotros. Solo quedando historias de estos que con el tiempo se convirtieron en cuentos para niños.

Sin embargo, una persona sensible, al caminar por el bosque, escuchar el viento o las olas del mar, es capaz de percibir la presencia de estos seres mágicos y comprender que ese mundo aún está vivo .

Es necesario volver a creer en ellos para que nuestro niño interior pueda seguir vivo en nosotros.





Un ejercicio para transformarnos en ayudantes devicos

Este es un ejercicio que podemos realizar con nuestras plantas o incluso con nuestros queridos animales cuando lo necesiten.

Tenemos que estar bien relajados. Realicemos una respiración profunda y concentrémonos en nuestro corazón. En este órgano vital tenemos alojada la Llama Triple, que se llama así porque está formada por tres rayos que parten de un punto de blanca luz brillante. El rayo de la izquierda es Azul el del centro es Amarillo y el de la derecha es Rosa. Fijemos nuestra atención en éste último y lo haremos crecer, y nos cubrirá con su luz.
Respiremos el aire rosado y sintamos que es parte de nuestro organismo. Luego lo expandiremos más allá de nosotros mismos y vamos a rodear con él una planta que esté a punto de secarse. Sería bueno invocar al arcángel Chamuel y a todos los ángeles que cooperan con el en el rayo rosa, así entre todos podremos resucitar la energía de vida de esa planta. También llamaremos a los devas.

Procederemos a bendecir la inteligencia divina de la plantita agonizante, de esa manera le daremos poder de acción a los espíritus de la naturaleza que la protegen. Le diremos que es muy querida, que la amamos, que deseamos que rebrote, que ella contribuye a la alegría de nuestro mundo. Tenemos que recordar los buenos momentos compartidos juntos y agradecerle su existencia. Y veremos que recuperará su vigor como por arte de magia, con el correr de los días se notará su mejoría.

A la hora de sembrar también podemos ayudar a los devas, haciendo un ejercicio idéntico y dialogando con cada semilla. Pero hay que realizarlo diariamente hasta observar el resultado.



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