martes, 13 de mayo de 2014

Rafael el Arcángel de la sanación




He visto el interés que habéis mostrado algunas por el Arcángel Rafael, por lo que voy a contaros cosas de el y ha enseñaros a trabajar con los ángeles de la sanación.

Rafael es uno de mis tres mosqueteros, junto con Chamuel y Nathaniel, durante mucho tiempo estuvo a mi lado y sigue estándolo cuando lo llamo.

Como bien sabéis, es el Arcángel que desde los tiempos remotos tiene la facultad de curar. Su nombre significa, “Dios cura” o “Medicina de Dios”.

Su dominio se extiende a la medicina, la farmacología, y la química . Es el ángel inspirador de la ciencia dedicada al hombre, sobre todo en la investigación científica.

El único hecho que se le conoce en la biblia, es cuando tomo forma humana y acompañó al joven Tobías en su viaje protegiéndolo e instruyéndolo en la medicina para curar a su padre ciego, utilizando las entrañas de un pez.(con el cual se le representa). En esta ocasión Rafael se hace llamar Azarias, el cual también ayudara a Tobías a casarse con Sara, una joven perseguida por el demonio Asmodeo, el cual mata a todos los hombres que se casan con ella; sugiriéndole que usara unos sahumerios que hacen huir a dicho demonio.

Rafael es junto con la madre María, los regentes del rayo verde, el cuarto chacra (chacra corazón, el cual comparte con Chamuel), las gemas de color verde como el cuarzo verde, la turmalina verde, la aventurina, la esmeralda, la malaquita, la serafinita, etc. 

La tradición cabalística ha asociado a Rafael con el planeta Mercurio, del cual es el Arcángel dominador.
También para los romanos, Mercurio era el señor de la medicina.



En las representaciones mas antiguas, cuando el nombre era distinto, Mercurio tiene en la mano una varita, en la cual se enroscan dos serpientes; un toquecito suyo con esta varita tenía un inmediato efecto curativo. El significado oculto es muy interesante: la varita representa la espina dorsal del hombre. Las dos serpientes (Ida y Pingala para el hinduismo), son los dos sistemas nerviosos, el vago y el simpático. 
El punto del que parten las serpientes tocándose con las colas, es Kundalini, en el coxis, la sede de la energía vital. A través de siete espirales ( los siete chacras), las dos serpientes se miran de frente en lo alto, pero no se tocan. Este símbolo era tan conocido y venerado en la antigüedad que ha llegado intacto a nuestros días y es el símbolo de los médicos y los farmacéuticos.

Antes de ser venerado por los romanos como Mercurio, o por los griegos como Hermes, era muy conocido como Hermes Trimegisto (tres veces grande), a su vez heredero de los cultos egipcios donde tuvo por nombre Thot. Thot fue venerado durante milenios en Egipto, como el dios de la sabiduría, del conocimiento, el que enseñó a los hombres la escritura y todas las ciencias. A él se le atribuye la redacción de la llamada Tabla Esmeralda, las leyes inmutables de la magia, aún no superadas.

Los nombres cambian según los pueblos y las culturas, pero la función de la divinidad permanece inmutable. En el transcurso del tiempo el Deva regente de la medicina ha ido cambiando de nombre.

Sea cual sea el nombre que las diversas tradiciones le han asignado, este ángel siempre ha estado ahí, dispuesto a responder a las llamadas que le llegan de cualquier parte. 

Rafael es el arcángel de las innumerables legiones de ángeles sanadores, que son los más cercanos a nosotros, aquellos que mas nos pueden ayudar. Basta solo con tener la humildad de pedir su intervención, pues su misión es la de dispensar la energía sanadora.

Los hombres no lo han entendido todavía y la preciosa energía que podría ayudarles permanece casi inutilizada. Existen miles de ángeles de esta orden pululando alrededor de los hospitales, clínicas y centros de salud, a la espera de que les llamemos.

Rafael es además el guardián de de la investigación científica, de los conocimientos aplicados a la materia.
Si el corazón y la mente de los científicos, los medicos, de los investigadores estuviesen abieros a esta realidad, Rafael podría hacer llegar a ellos los dones del conocimiento que por ahora puede hacer llegar gota a gota.

Rafael sana todos los ámbitos de nuestro ser, no solo el cuerpo, sino también los sentimientos, pensamientos, situaciones y nuestra relación con la divinidad, con la luz, con el ser uno.

La fuerza de Rafael conecta con la fuerza del amor y restablece el orden. Así, el desorden , el mal funcionamiento del cuerpo se pueden volver a regular. Su energía llaga hasta las células y la conciencia de las células. Con su energía nutritiva, afectuosa, tierna, envuelve los sentimientos de las personas, cura el miedo, la desconfianza, y los corazones rotos. Dado que como arcángel , se orienta hacia el desarrollo espiritual y la conexión con lo divino, también nos hace conscientes de qué paso de aprendizaje se esconde tras la enfermedad y qué tenemos que hacer antes de estar sanos otra vez.



En estados de conmoción emocional la energía de Rafael es un bálsamo para el alma.

“Toda enfermedad se puede curar, pero no cualquier enfermo”. En ocasiones, los enfermos no están dispuestos a curarse, aunque consulten a médicos y sanadores. Se que es muy fuerte decirlo, pero la enfermedad les brinda atención, dedicación o la utilizan para compensar sentimientos de culpa. Aquí la fuerza de Rafael ayuda a reconocer, a abrir las puertas de la sanación y encontrar al sanador adecuado.

Pero él no apoya solamente la sanación, sino también el mantenerse sanos. Reconocemos las necesidades de nuestro cuerpo, nos preocupamos por alimentarnos bien, por la vestimenta, la protección y la estabilidad emocional. La fuerza de Rafael nos libera de patrones de pensamiento y actitudes limitadoras.

Este es uno de los trabajos que a mi me gusta mucho con Rafael.



ACTIVACIÓN DE LA ENERGÍA CURATIVA

Rafael te aconseja concentrarte en ti mismo y en tus circunstancias vitales. Primero plantea la cuestión de tu fe. ¿En que crees tú? ¿Qué opinas de ti mismo y de tus semejantes? ¿Cuál es tu relación con el medio ambiente? ¿Por qué piensas, por ejemplo, que esto o aquello es difícil? ¿De donde procede este convencimiento?

Comienza, pues, por observarte a ti mismo y por preguntarte por pensamientos y convicciones. Escúchate a ti mismo. Cuando digas mas de tres veces determinadas cosas, apuntalas. Son uno de tus modelos. Así, por ejemplo, puedes llevar un diario sobre tus pensamientos cotidianos. Vuelve a ser consciente de que nadie piensa en tu cabeza además de ti, que tienes poder sobre tus pensamientos. Considera que los pensamientos son energía que envías al universo y con ella creas tu realidad.

Empieza por concentrarte en la fuerza curativa divina y prepara a través de ella el camino a nuevas posibilidades para una nueva experiencia. Concéntrate diariamente en la fuerza curativa de Rafael, imaginándote que te envuelve una luz verde. Verdes son los prados, los árboles y los bosques. Son las fuerzas que transforman el dióxido de carbono y que suministran aire a tus pulmones. Respira profundamente con la frecuencia con la que piensas. Comienza a comunicarte a todos los niveles con las fuerzas curativas que están en ti y a tu alrededor, la naturaleza, la alimentación, las sensaciones bonitas, el aire puro, el movimiento del cuerpo, etc.

Escucha el sonido de la intuición, del impulso de tu corazón. Este te retrotrae sabiamente a la primitiva sensación vital de la perfección y del puro placer de la vida.

Practicar las afirmaciones siguientes:

“Todo es posible para el que cree”.

“La fuerza divina me trae consejo y ayuda”.

El siguiente mantra favorece la salud. Te puedes imaginar una luz en forma de espiral, que gira alrededor de tu cuerpo.

“Cada átomo y cada célula de mi existencia resplandece en la luz de la perfección”

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