sábado, 17 de mayo de 2014

Las venus prehistoricas

En pleno paleolítico, hace entre 30.000 y 20.000 años, en muchas regiones europeas se tallaron unas enigmáticas estatuillas femeninas a las que los arqueólogos llamaron "venus". Son las primeras representaciones humanas y todo parece indicar que eran talismanes destinados a propiciar la fertilidad y la procreación.

Los hallazgos arqueológicos de dichas figurillas son muy numerosos y se reparten por casi toda Europa, especialmente desde Francia hasta las estepas rusas. La mas antigua fue tallada en piedra de nefrita hace unos 31.000 años y descubierta en Galgenberg (Austria). Algunas son de hueso y de marfil, pero muchas se esculpieron en diversos tipos de Piedra, como la caliza, calcita, cuarcita, esteatita, obsidiana o jaspe.


La venus de Willendorf es la figura arquetípica de las "venus del Paleolítico". Se encontró en Austria y fue tallada en piedra caliza.

La magia de las venus

Si bien algunos arqueólogos piensan que las venus pudieron ser simples ofrendas o presentes de carácter matrimonial, la creencia más extendida, dentro y fuera del ámbito académico, es que fueron talladas reproduciendo un arquetipo: La Diosa de la fertilidad o Diosa Madre. En este sentido, serían pequeños ídolos a los que se atribuía el poder de proteger y asegurar la supervivencia y la prosperidad de pueblos cazadores-recolectores, propiciando no solo la fertilidad humana, sino también la de los animales y las plantas de las que dependía la alimentación de dichos pueblos.


Venus hallada en la cueva del Principe, en Grimaldi, un paraje de grutas de Liguria (Italia) en las que se han encontrado varias figurillas de este tipo. Fue tallada hace unos 25.000 años en esteatita verde, una variedad del talco.

Casi todas las venus están desnudas y de ahí- por analogía con las representaciones romanas de la diosa Venus- el nombre que le dieron los arqueólogos. Generalmente se atienen a un mismo diseño que resalta exclusivamente los atributos sexuales femeninos: los pechos, el vientre, vulva y nalgas están exageradamente abultados, por lo que parecen estar en cinta. El simbolismo de estos rasgos remite evidentemente a la sexualidad reproductiva.


Venus hallada en la cueva de Barma Grande, otra de las grutas de Grimaldi. Es de esteatita ambarina y también de la época paleolítica.


Diosas ayer y talismanes hoy

El arquetipo de la Diosa Madre, dela mujer como elemento central en la propagación de la vida y la perpetuación de la especie humana, subyace en el inconsciente colectivo. Es un vinculo mágico que une a los seres humanos a lo largo de los tiempos. Quizás por ello, en la actualidad se ha recuperado el valor talismánico y benefactor de las venus, y muchas personas tiene en sus casas una talla de la Diosa Madre.

Según la significación protectora o propiciatoria que se desee dar a la figura, las formas de las modernas venus introducen diversas variaciones respecto a las prehistóricas, pero se ajustan al arquetipo original. En general son más estilizadas que las primigenias, Los brazos pueden adoptar diversas posiciones, cada una de las cuales tiene su propio valor simbólico: si están pegados al cuerpo, propician la estabilidad y la firmeza; si están abiertos en cruz, significa que tienen el poder de equilibrar y armonizar las acciones con las emociones; si los brazos están en alto, su poder ayudará proyectarnos más allá de la razón y lo establecido para alcanzar el mundo de los sueños. Finalmente las figurillas que tienen los brazos arqueados y a veces las manos unidas, por encima dela cabeza son representaciones de Gaia, la Madre Tierra, y tienen el poder de fortalecer la sexualidad y propiciar la fecundidad creadora.


Venus egipcia modelada en arcilla en el periodo predinástico, hace 6.000 años, es decir, ya en época neolítica. Adopta la postura propia de las representaciones de la Madre Tierra.

En cualquier caso, las piernas han de estar siempre unidas, como signo de que el poder de la figurilla está bien asentado y dará seguridad al persona que la posea. Al igual que las venus prehistóricas, no es necesario que los rasgos faciales estén perfectamente definidos.

Cualquier persona puede tallarse su propia venus en el tipo de piedra mas afín o bien modelarla en arcilla introduciendo en su interior cuando el barro este aún tierno una pequeña punta de cuarzo hialino o un fragmento de cuarzo rosa.




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