domingo, 9 de marzo de 2014

La flor de la vida, símbolo de reproducción y sostén





La Flor de la Vida contiene dentro de sus proporciones todos y cada uno de los aspectos de la vida que existen y es considerado sagrado entre diversas culturas alrededor del mundo, tanto antiguas como modernas.

Símbolo de geometría sagrada y filosofía hermética egipcia. Se encuentra grabado en la piedra del templo de Osirión en Abydos (Egipto) y data de 2.800 años a. C. Perteneció a la Escuela de los Misterios del Sumo Sacerdote y arquitecto, médico, astrónomo, filósofo, entre otros títulos, llamado Imhotep; en Grecia se lo conocía con el nombre de Asclepios o Esculapio y “Hermes Trimegisto”, “el tres veces grande”.



Este diseño es un patrón eterno y continuo de la Mente y Pensamiento Divino que solo se manifiesta en el Amor Incondicional. Contiene los movimientos de la creación del Universo. Simboliza la capacidad de reproducción y sostén, porque estructuralmente comprende la secuencia numérica binominal, que es la que sigue la vida celular cuando comienza su proceso de reproducción. Desde la esfera virtual se inicia el primer movimiento, con un desplazamiento desde el centro a la periferia, formando una línea recta (símbolo masculino) y un nuevo centro para una nueva esfera que, a su vez, genera otras en torno a su centro, y completa tres vueltas con un total de 19 esferas que constituyen este símbolo. 

Este patrón geométrico se repite infinitamente siguiendo el lineamiento básico de la naturaleza, generando en su sucesión células primarias que crean el cuerpo humano, las flores, los soles, las galaxias, los átomos y todo lo conocido al expandirse como una eterna espiral generando nuevas esferas, con una nueva dimensión, un nuevo sonido, número, color, etc. También es patrón de reproducción del toroide, simbolizado por un círculo que forma una matriz hexagonal que contiene y codifica la vida creada anteriormente por la pentaflor. En la intersección de las dos esferas surge la figura del Vescica Piscis; en su interior entran dos triángulos equiláteros que, al estar contenidos en el rectángulo, son la base de la “Proporción Áurea” o “Divina Proporción”, que se utilizaba en la construcción de sus templos y aún se utilizan en diversas construcciones, en diversos países. Esta proporción relaciona las tres dimensiones entre sí y con la naturaleza. De allí derivan las relaciones matemáticas fundamentales y los números más importantes Pi y Fi.



La esfera símbolo femenino es la matriz que contiene todos los volúmenes y formas. Es expresión de unidad e integridad; ningún punto en su superficie es más importante que otros y a todos se llega de igual manera, desde su centro de fuerza y energía que origina todo. Cada esfera guarda en su interior holográficamente los cinco sólidos platónicos. La unión de la energía masculina y femenina, la curva y la recta, son matrices geométricas base de todo lo existente.

Al observar detenidamente esta figura, toma la forma de un cubo visto en perspectiva isométrica a 30 grados; el cubo matemáticamente contiene las raíces de dos y de tres que reproducen y estructuran la vida.

Los sólidos platónicos equiangulares y equidistantes conectan los centros de todas las esferas entre sí, símbolos inseparables entre las partes del “todo”, constituyendo un principio de unidad para todas las geometrías de las formas existentes, patrón de diseños y estructuras que existen desde las partículas invisibles del gran Universo. La Flor de la Vida nos revela que todo está conectado, es “una unidad” que nos recuerda nuestra relación con el todo y es matriz de todo lo creado.



Se la llamó Flor de la Vida porque su estructura no solo semeja flores, sino que en ella está representada el ciclo de toda la generación de la naturaleza, sean plantas o árboles. En el reino vegetal toda flor se convierte en fruto que da semillas, estas germinan en la tierra para convertirse en árbol, y así comenzar nuevamente con este proceso de cinco pasos.

Dentro de la estructura de la Flor de la Vida encontramos otra figura llamada Semilla de la Vida, compuesta por los siete círculos centrales. El círculo de origen, más seis círculos alrededor contenidos por otro circundante que también se identifica con los seis días del Génesis, de creación y descanso.


Existe también la imagen del Árbol de la Vida, es otro patrón contenido dentro de este y no pertenece a ninguna cultura, está más allá. O sea que pertenece a la orden de lo más sagrado de la naturaleza. Este símbolo se ha encontrado también en Turquía, Inglaterra, China, Japón, Tíbet, Grecia, Islandia, Israel, España, Suecia y Yucatán (México); en muchos de estos lugares conserva el mismo nombre de Flor de la Vida.





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