domingo, 30 de marzo de 2014

Rosa celta, Galana o Rosácea



Afirmaba en torno a la explicación del símbolo, uno de los últimos metafísicos de Occidente, René Guénon que “las representaciones propiamente simbólicas…son  incomparablemente menos limitadas y constringentes que el lenguaje ordinario y, en consecuencia, mas aptas para la comunicación de las verdades trascendentes, y de ahí la continua utilización que de ellas se hace en toda enseñanza que posea un carácter verdaderamente “iniciático” y tradicional”.

Otro autor, igualmente estudioso de las doctrinas y del arte del mundo de la Tradición como Frithjof Schuon, nos insiste en  que el lenguaje de la religión es el simbolismo y que a su vez el simbolismo es una realidad concreta que se basa en analogías reales. Ahora bien, debido al alejamiento de Dios y  a la falta de “comprensión” por parte del hombre en este final de ciclo,   la tradición “a partir de cierto “momento cíclico”, se vio obligada a explicitar verbalmente los símbolos, que en el origen, -en la “Época Divina”- eran suficientes para transmitir las verdades metafísicas”. Esto es efecto de una causa: el ser humano se ha vuelto cada vez mas racionalista, ha endurecido su corazón, se ha producido una escisión entre el Hombre y el Cielo,  consecuencia y reflejo obvio de lo que se puede observar en la Tierra, y no debido a esa disociación- digamos simplista y telúrica- del hombre con la tierra, como piensan los “rojiverdes”.  La mentalidad simbolista se ha dormido en el hombre moderno y está roncando plácidamente para nuestra propia desgracia. Esa mentalidad, que es fluir e intuición en su sentido superior es preciso despertarla, o mejor dicho, reintegrarla, juntarla, pues esa es la  verdadera etimología de la palabra símbolo.

Abordaremos entonces el estudio de este símbolo siguiendo las premisas que se aconsejan, puesto que“para comprender determinado símbolo, basta considerar su naturaleza o su forma, después su definición doctrinal, luego tradicional, y por último las realidades metafísicas y espirituales de las que ese símbolo es expresión”.   

Así pues, trataremos en este artículo un símbolo puramente geométrico y no procedente de la Naturaleza (como el árbol, el lobo o el jabalí, ya tratados en otros números de Tierra y Pueblo/ Terra Nostra) aunque al  igual  que la propia Naturaleza su mensaje es intemporal y que como podremos observar, constituye un viático espiritual de primer orden.


                                      Interpretaciones del simbolismo de la Rosácea:

La Rosácea, es una figura geométrica trazada a compás. Su elaboración se basa en que tomando el radio de una circunferencia, podemos dividir su perímetro en seis partes iguales. Así pues,  si desde cada una de las seis partes de la circunferencia alzamos el compás, obtendremos los seis ejes de la rueda o los seis pétalos. De ahí que por lo general las primeras representaciones de nuestro símbolo estén inscritas dentro de la circunferencia, dando así el aspecto de rueda. Posteriormente se omite el perímetro y quedan las aspas, destellos o pétalos, pasando a simular una flor de seis hojas.

Comúnmente es denominado este símbolo como Rosácea pero tiene también otras denominaciones como Roseta o  Ruedecilla céltica, como veremos a continuación. Así pues nos encontramos que en la historia del arte europeo este símbolo apenas estudiado que se repite hasta la saciedad en diferentes períodos históricos, tendrá una continuidad, digamos “ornamental”, bastante relevante casi hasta nuestros días.

En ambas acepciones o interpretaciones de la rosácea bien como ruedecilla o bien como flor, bien como estrella, el resultado es similar, puesto que nos remiten al simbolismo del centro, ya que aunque la circunferencia no aparezca trazada, “la rueda de seis rayos…no puede dejar por ello de considerarse como inscrita en una circunferencia…es decir, la circunferencia que determina su contorno y su límite”

En la antigua Irlanda, había cuatro reinos y  la capital del rey estaba en el centro de la  isla y su topónimo era Tara. Esta palabra en sánscrito significa “estrella” y particularmente designa la estrella polar. En galés y bretón “Tarann” equivalen a “trueno” y el dios céltico Taranis era asociado a las tormentas y en sus representaciones galas sostiene una rueda. En sánscrito “Tarani” es una de las palabras que designan al Sol y Shiva es llamado a veces Tara, como equivalente de “aquel que ayuda a pasar del otro lado del río”.“Estos diferentes aspectos hacen de Tara una puerta, un lugar donde  es posible la ascensión al mundo celeste”.

Por otro lado, la flor por su breve vida “es símbolo de la fugacidad de las cosas, de la primavera, de la belleza”. Según referencias históricas, los griegos y los romanos cubrían de flores a sus muertos antes de llevarlos a la pira funeraria y luego esparcían dichas flores sobre sus sepulcros, no tanto como ofrenda a los difuntos, sino como analogía de la fugacidad de la vida. Esta costumbre se perpetua hasta nuestros días como  bien es sabido, pero mayormente en el sentido de ofrenda y de reconocimiento al ser querido, mas que como su “interno” significado.  Esto es en lo relativo a la naturaleza de la flor, pero en lo referente a la forma, “la flor es una imagen del “centro” y, por consiguiente, una imagen arquetípica del alma”. Y es que un símbolo como la rosácea tan representado en nuestro arte europeo, insisto,  y en concreto en nuestra península ibérica, que ha pervivido en el arte ornamental  rural, como símbolo  mágico propiciatorio o protector es algo más que una bello motivo geométrico. Esta representación de la rosácea como flor nos remite sin ningún género de dudas, en su origen como procedente de una rueda: “Cuando la flor se considera como representación del desarrollo de la manifestación, hay también equivalencia entre ella  y otros símbolos, entre los cuales ha de destacarse muy especialmente el de la rueda, que se encuentra prácticamente en todas partes, con número de rayos variables según las figuraciones, pero siempre con un valor simbólico particular de por sí. Los tipos más habituales son la ruedas de seis y de ocho rayos; la “ruedecilla céltica”, que se ha perpetuado a través de casi todo el Medioevo occidental se presenta en una u otra de estas formas”.

Por otro lado, R.Guénon nos indica otra correspondencia entre el número de pétalos de algunas flores y el de los rayos de la rueda: Así pues dentro del mundo tradicional indoeuropeo, en Occidente la flor de la nobleza por excelencia, representada por el lirio o también llamada flor de lis en nuestra heráldica, posee seis pétalos al igual que la rosácea o la ruedecilla céltica.

 Mientras tanto en la India y por extensión a las tradiciones en su origen aryas como el Hinduismo y el Budismo, la flor por excelencia es el loto, de ocho pétalos, al igual que su rueda de ocho rayos, su “rueda de la vida”. Cabe recordar que la rueda (chakra) es uno de los símbolos atribuidos a Vishnú, junto con la maza (gada) y la caracola (sankha). Al respecto de una flor de loto y su girar como rueda, un bello relato nos cuenta que Buda reunió a sus discípulos para explicar el Dharma. Sus discípulos esperaban un sermón, unas palabras y unas explicaciones pero ese día cogió una flor de loto en su mano y la hizo girar como una rueda. Ante todo el gentío allí presente, su discípulo Mahakashyapa en ese instante sonrió e inclinó la cabeza, asintiendo. Había alcanzado la iluminación, el Despertar. De nuevo las palabras limitan: un gesto (girar como una rueda), un signo (la flor) habían bastado para transmitir al príncipe Siddharta su linaje espiritual. Así pues Mahakashyapa se convirtió en el primer sucesor del Dharma del muy venerable Buda Shakyamuni.    

Nos recuerda Julius Evola que el budismo pertenece al filón central de la metafísica hindú y que la aspiración del seguidor de la doctrina del Despertar es el destruir la ignorancia -ese sueño, saco de manías y olvido- no aceptando el estado de existencia en el que nos encontramos aquí,  es de igual manera análoga “a la del iniciado helénico que bebe de la fuente del recuerdo para reingresar a su naturaleza primordial, semejante a la de los dioses. Queda excluida toda mitología moral. Lo que subsiste es una actitud de centrismo”. De nuevo queda manifiesta  la importancia de la idea de la conquista del centro, puesto que su logro significa escapar al cambio perpetuo al que estamos sometidos en el mundo del Devenir (mundo samsárico) y a su rueda. De ahí, tanto en el Hinduismo como en el Budismo la importante figura o estado del “Chakravartin”, “el señor que hace girar la rueda”.  

Volviendo al símbolo del que nos estamos ocupando,  en tanto que la rosácea como rueda, debemos tener presente que la mayor parte de las veces cuando se nos explica este símbolo por parte de historiadores del Arte, nos remiten a una de las formas elementales del simbolismo de la rueda que siempre nos lo interpretan como de carácter solar. Y en ello no hay objeción alguna si dichos historiadores no caen en describir el culto solar como un simple animismo o  “naturalismo”. Según Hermann Wirth,  para las antiguas estirpes nórdico-atlánticas, éstas  profesaban una religión primordial puramente monoteísta y para ellos  la rueda del sol era “el símbolo del Ser Supremo, del Espíritu del mundo como universo, como todo cósmico”. Teniendo presente que el sol es el centro de nuestro sistema planetario, eso implica que el planeta desarrolle a lo largo de un año una rotación alrededor suya. De ahí lo que H. Wirth denomina “das Jahr Gottes in der Natur (el año divino en la naturaleza)”,  “die Drehung (la rotación)” y “das Recht (el Derecho)”. En sus obras, H.Wirth recogió entre otros muchos símbolos de origen nórdico-atlántico, a la rosácea.

 Quizás de ahí esas representaciones de nuestra Antigüedad, donde el sol es portado sobre un carro de ruedas tirado por un caballo, como por ejemplo del galés de Rhyd-y-Gorse o bien otra variante como el del  austriaco de Strettweg-Steiermark. Y posiblemente esto tenga algún eco lejano en las “ruedas de fuego” que se  tiran montaña abajo rodando en algunas partes de Europa durante la celebración del Solsticio de Verano. 



                                         Significación metafísica de la Rosácea:

Por consiguiente, el propio nombre de la rueda implica como es sabido un movimiento, que es el rotar: la rotación, que es análogo del cambio continuo al que está sujeto todo el mundo manifestado, del mundo “samsárico”, pero que en tal rotación o movimiento “no hay sino un punto único que permanece fijo e inmutable y este punto es el Centro” Es mas, la figura geométrica de la que deriva nuestra rosácea es la del círculo con su centro y su radio: es decir,  el Principio como punto central o la unidad: los radios o pétalos emanan de dicha unidad hasta la circunferencia o la manifestación, que sería la multiplicidad . “…si bien el centro es en primer lugar un punto de partida, también es un punto de término: todo ha surgido de él y todo ha de volver finalmente a él. Puesto que las cosas todas existen sino por el Principio (o por lo que lo representa con respecto a la manifestación o a un estado determinado de ésta), ha de haber entre ellas un lazo permanente, representado por los radios uniendo el centro todos los puntos de la circunferencia de vuelta al centro”.


Habiéndonos aproximado a las posibles interpretaciones de nuestra rosácea, queda por acercarnos un poco más a su  significado profundo, teniendo como premisa todo lo citado anteriormente en sus  evidentes relaciones  con la flor y la rueda.

Así pues la precisión matemática guenoniana nos ha introducido en este símbolo para revelarnos que“todos los seres, que en todo lo que son dependen de su Principio, deben, consciente o inconscientemente, aspirar a retornar a él; esta tendencia al retorno hacia el Centro tiene también en todas las tradiciones su representación simbólica. Queremos referirnos a la orientación ritual, que es propiamente la dirección hacia un centro espiritual, imagen terrestre y sensible del verdadero . La ritual orientación exterior tiene una inspiración supra-humana y su función en la orientación interior en el hombre y dado que todos  los seres tienen el deber  del  cumplimiento de la Ley Divina o Norma Universal, de nuevo es reiterado el adagio conocido, de que no se exime  en el estado humano de cumplir la ley, sea conocedor de ella (conscientemente) o no lo sea (inconscientemente). Todos estamos sujetos a las mismas leyes micro y  macrocósmicas, y por consiguiente nadie puede eludirlas. 

Por otro lado Schuon, sin duda alguna, acaba por dar una explicación más nítida  de nuestro símbolo: “allí donde está la rotación de la rueda cósmica, allí se produce también la dispersión de las almas, la individuación, con innumerables modalidades; el ego es una consecuencia casi física de la rotación universal. Allí donde está la calma, allí está el acceso al Sí inmutable e indivisible; allí donde está el centro, allí está la Unidad. Y como la rueda cósmica “no es otra cosa” que el Sí, so pena de no tener ninguna existencia, el Sí puede surgir por todas partes como milagro salvador”.

Y es que el símbolo actúa de manera análoga a lo que en Oriente es considerado el “mandala”. El objetivo último de todo símbolo es conducirnos a la concentración pura, más que fijar en la mente un objeto o idea. Es la disipación de toda distracción, es el sentir la presencia y la gracia divina, el encuentro con la clara luz del ser.

Concluyendo, Schuon dice que en todos los pueblos antiguos y pueblos tradicionales en general, su existencia estaba dominada por dos ideas claves: la de Centro y la de Origen. Los comportamientos de estos antiguos pueblos se explicaban directa o indirectamente por estas dos importantísimas ideas, ya que eran punto de orientación en el mundo sin medida y peligroso de las formas y del cambio. “Ser conforme a la Tradición es permanecer fiel al Origen y por ello mismo es situarse en el Centro; es permanecer en la Pureza Divina y en la Norma Universal”.



                                               Derivaciones y paralelismos de la Rosácea:

La Rosácea tiene por supuesto sus derivaciones dentro de nuestro arte europeo, siendo ampliamente conocidas sus dos variantes: Una como crismón cristiano y otra como rosetón.

El crismón cristiano aparte de ser junto con el pez, uno de los primeros símbolos cristianos, mucho antes de ser considerada la propia cruz y todo lo que ella  encierra, expresa y representa, es sin duda el símbolo mayormente empleado por los primitivos cristianos. Y es que el anagrama de Cristo, es decir, las dos primeras letras griegas de la palabra “Khristos” son las primeras muestras figurativas del arte paleocristiano. Según Guénon habría que distinguir entre el crisma simple y el crisma “constantiniano”. El primero sería la unión de las letras griegas X e I y el segundo de las letras X y P. “In hoc signo vinces”, fue esta la visión de aquel emperador romano llamado Constantino, para declarar religión oficial del Imperio al Cristianismo y comenzar la clausura  de los cultos y ritos paganos.

 Algunos autores ven en el crismón un origen pagano, sin duda alguna, puesto que ya aparece representado en monedas aqueas y en medallas romanas muy anteriores al cristianismo. La evolución de la Rosácea en el arte europeo como se ha mencionado anteriormente, deriva en los rosetones de las iglesias y catedrales. Esa abertura dentro de la estructura arquitectónica románica y gótica, que llena de luz y colorido el recinto sagrado,  a nuestros templos cristianos europeos. El simbolismo del rosetón en la iglesia o catedral cristiana tiene esa doble función, la apertura y la iluminación interior de recinto y en particular del altar, así como la del fiel capaz de comprender.

Algunos historiadores han relacionado el motivo de la rosácea con un Paraíso Astral, el “otro Mundo” al que las almas de los difuntos van a descansar e incluso con la filosofía pitagórica y sería así la rosácea un símbolo que incitaría a descubrir la “divina proporción” del “número áureo”.  También hay quien relaciona la rosácea con el trébol del patrón de Irlanda,  Cothraige “el servidor de los cuatro”, conocido en su forma latinizada como San Patricio. Y es que las hojas de un trébol partidas por la mitad nos darán la figura de la roseta de seis pétalos. Según cuenta la leyenda, cuando San Patricio evangelizaba Irlanda, para explicar el misterio de la Santísima Trinidad -dogma cristiano y revelación de la intimidad profunda de Dios-  utilizó un trébol como ejemplo práctico para la explicación de ese ternario y de ahí que el trébol sea una de las enseñas representativas de la verde Éire. 

Los trazos del crismón son prácticamente semejantes, por no decir idénticos a los de una runa: la runa Hagal.  Como es sabido, la runa Hagal  es la conjunción de dos runas: la runa de la vida (Man) y de la runa de la muerte (Yr). Es semejante a las ramas y raíces del árbol sagrado Irminsul, Yggdrasill.  Es la runa del invierno, donde la muerte-frío y el renacer-calor  se funden y hacen brotar al Hombre resucitado. También hay autores quienes  ven  en el crismón constantiniano la fusión de las runas Hagal y Thorn. 

Federico Traspedra

Azrael, el Árcangel del misterio



Azrael  es uno de los nombres que recibe el ángel de la muerte. También llamado Abou-jaría por los musulmanes y Mordad  entre los persas, tiene por misión recibir las almas de los muertos y conducirlas para ser juzgadas. Es conocido como el Ángel de la Muerte entre los judios y musulmanes, y es la derivación del nombre árabe Izrail, el cual aparece en el Corán y significa "Quien a Dios ayuda". También aparece en el Corán como Malaikat Al-Maut  (que es una traducción literal de ángel de la muerte).
También se deletrea Azrail, Ashriel, Azaril, Azriel, y Ozryel.
Azrael fue conocido inicialmente como Azra, el descendiente de los grandes sacerdotes de Aarón y escriba en el periodo del segundo Templo de Jerusalen. Durante el paleocristianismo recibió el nombre de Esdras, el profeta que vaticinó la llegada de Cristo. Esta historia paleocristiana es la que dice que Azrael subió al paraiso sin haber probado la muerte.
También aparece en los escritos del hereje cristiano Marción, donde es mencionado como el ángel de la Ley.
Generalmente se le describe como un Árcángel bajo las órdenes de Dios y no como otras personificaciones más lúgubres de la muerte. Dependiendo del punto de vista de las diferentes religiones en las que aparece Azrael, éste reside en diferentes lugares, pero el más habitual es el tercer cielo.
Azrael es el arcángel de la muerte, pero en su buen sentido. Él dice que no debemos temer a la muerte ya que en ella está la paz eterna. Azrael tiene como misión rescatar las almas que fueron injustamente al infierno. Él ha renunciado al cielo y tiene un coro (ejército de ángeles) a su cargo. Se dice que él es uno de los encargados de la protección del último círculo del infierno, impidiendo la salida de los demonios y custodiando la puerta para que no puedan salir.
El que hoy conocemos como Azrael y al que se le ha asignado el codominio de Plutón, ha sido siempre una divinidad muy conocida por los antiguos.
Su función es la de acompañar en el mas allá al espíritu de los difuntos.
Así el Arcángel que hoy lleva el nombre de Azrael fue venerado como Anubis, el custodio de las puestas oscuras del reino de los muertos. Fue Caronte el que transportaba las almas del mundo material al mundo invisible.
Pero Azrael es mucho mas, es el jefe de las legiones de "ayudantes invisibles" que se ponen al lado de las personas que están a punto de morir, que las cuidan para facilitarles el transito.
Pero no hay que asustarse, no es un ángel oscuro. Tiene también otra función, igual de importante.
Azrael desarrolla la capacidad de sondear el misterio, la búsqueda de las leyes inexploradas de la naturaleza, una investigación metafísica, no experimental, de laboratorio.
Es el Arcángel protector de los ocultistas, no de los mercenarios de lo oculto, sino de los que se asemejan a los antiguos alquimistas. Buscadores de la piedra filosofal para transmutar no el vil metal, sino la propia alma.
Azrael, definido como el Arcángel del misterio, domina la constelación de Escorpio.

Su historia
Supuestamente Azrael le trajo un manojo de tierra a Dios para crear a Adán y por consiguiente ganó su título como el Ángel de Muerte. Azrael guarda un rollo de humanidad en que los nombres del condenado son círculo en negro y los nombres del bendito, en luz. Cuando el día de una persona da acercamientos de muerte, una hoja con el nombre de la persona en él se cae del árbol bajo el trono de Dios. Después de cuarenta días que han pasado, Azrael debe acompañar el alma del individuo de su cuerpo hasta su destino. Azrael será el último en morirse, Él es el ángel que acompaña toda alma después de descarnar al Cielo o Infierno.
Azrael tiene gobernación encima de la muerte y la vida después de la muerte. Azrael es asociado a Escorpión como lo es Samael. Los planetas astrológicos son Marte y Plutón. El elemento de Azrael es agua. Las plantas asociadas son albahaca y crisantemo así como el brezo. Sus colores son rojo oscuro, bronce, negro, gris.
Poco después su creación, Azrael fue asignado para estudiar un fenómeno no bien-entendido por el Cielo en ese momento: la disposición de almas humanas. Los ángeles habían sabido mucho tiempo que algunas almas humanas llegaron al Cielo porque se había ofrecido la reencarnación y olvido, pero nadie realmente supo donde iban las almas. Azrael añadió a su nombre la palabra de Muerte para llevar a cabo sus deberes (las Palabras angélicas eran mucho menos competitivas). Azrael aprendió a rastrear las almas humanas después de la muerte, otros ángeles han sido incapaces de realizarlo. Él confirmó esa reencarnación y la más gran revelación era el destino de los humanos que eran pasados a un reino inferior por su egoísmo y envidia. Este reino inferior o reino de abajo había sido un lugar abandonado y vacío dónde el alma del muerto estaba para siempre en el aislamiento miserable. Pero entonces los Ángeles Caídos llegaron, y el lugar se volvió conocido como el Infierno. Los demonios estaban torturando y a veces estaban destruyendo las almas condenadas y confinadas allí. Esta revelación espantó el Cielo. Azrael se elevó al estado de Arcángel, y dado el deber de no asegurarse ninguna alma se dirigió erradamente fuera del Cielo. Él y sus servidores separarían fantasmas y sombras suavemente de sus cadenas, recuperarían las almas humanas de los dominios etéreos, e impedirían a los demonios exigir cualquier alma que no perteneció a ellos. Él no podía aceptar que las almas que se condenaron al Infierno sufrieran para toda la eternidad por errores que ellos habían cometido en sus existencias mortales. Así que el Arcángel de la Muerte empezó atendiendo al condenado, saliendo furtivamente al Infierno para localizar almas humanas que podrían ser convertidas a almas buenas. Azrael les dijo a sus Servidores que les enseñaran también a los humanos a aceptar la Muerte; que era meramente una transición a su próximo estado, y que si ellos vivieran bien sus vidas, no tenían ninguna necesidad de temerle.
En el cielo se creyó que Azrael rechazaba estar en el este, por sus constantes salidas con todo su coro, Azrael quiso continuar su misión, y dedujo que él tendría más libertad para llevarla a cabo dejando el cielo pero nunca ha dejado de servir a Dios. Los otros Arcángeles saben que Azrael todavía está vivo, pero no se habla de él en el Cielo.
Azrael y su coro tienen cuatro misiones ahora: Primero, ellos buscan separar fantasmas y demonios de sus lazos corpóreo o etéreo, para que estas almas sigan a sus último destinos. Segundo , ellos cazan a las almas que pertenecen a los demonios y las destruyen dondequiera que ellos se las encuentran. Tercero, ellos intentan dirigir a los humanos cerca de la muerte hacia su destino, y fuera de su destino, o por lo menos les da una segunda oportunidad en la rueda de la vida. También ellos son enemigos implacables de los Demonios del Infierno que promueven la muerte. Por último, Azrael continúa su misión de atender al condenado. Es ahora mucho más peligroso, y él sólo puede bajar de vez en cuando al Infierno, para encontrar esas almas que podrían trasformarse en buenas y así pasar las fronteras de algunos de los Principados del Infierno. Él no discute este aspecto de su trabajo, nadie sabe cuántas almas podría haber salvado, o cómo él los rescata del Infierno, o donde van las almas que el ayuda, a los Cielos más Altos, a otra reencarnación, o simplemente al olvido.

 

domingo, 9 de marzo de 2014

La flor de la vida, símbolo de reproducción y sostén





La Flor de la Vida contiene dentro de sus proporciones todos y cada uno de los aspectos de la vida que existen y es considerado sagrado entre diversas culturas alrededor del mundo, tanto antiguas como modernas.

Símbolo de geometría sagrada y filosofía hermética egipcia. Se encuentra grabado en la piedra del templo de Osirión en Abydos (Egipto) y data de 2.800 años a. C. Perteneció a la Escuela de los Misterios del Sumo Sacerdote y arquitecto, médico, astrónomo, filósofo, entre otros títulos, llamado Imhotep; en Grecia se lo conocía con el nombre de Asclepios o Esculapio y “Hermes Trimegisto”, “el tres veces grande”.



Este diseño es un patrón eterno y continuo de la Mente y Pensamiento Divino que solo se manifiesta en el Amor Incondicional. Contiene los movimientos de la creación del Universo. Simboliza la capacidad de reproducción y sostén, porque estructuralmente comprende la secuencia numérica binominal, que es la que sigue la vida celular cuando comienza su proceso de reproducción. Desde la esfera virtual se inicia el primer movimiento, con un desplazamiento desde el centro a la periferia, formando una línea recta (símbolo masculino) y un nuevo centro para una nueva esfera que, a su vez, genera otras en torno a su centro, y completa tres vueltas con un total de 19 esferas que constituyen este símbolo. 

Este patrón geométrico se repite infinitamente siguiendo el lineamiento básico de la naturaleza, generando en su sucesión células primarias que crean el cuerpo humano, las flores, los soles, las galaxias, los átomos y todo lo conocido al expandirse como una eterna espiral generando nuevas esferas, con una nueva dimensión, un nuevo sonido, número, color, etc. También es patrón de reproducción del toroide, simbolizado por un círculo que forma una matriz hexagonal que contiene y codifica la vida creada anteriormente por la pentaflor. En la intersección de las dos esferas surge la figura del Vescica Piscis; en su interior entran dos triángulos equiláteros que, al estar contenidos en el rectángulo, son la base de la “Proporción Áurea” o “Divina Proporción”, que se utilizaba en la construcción de sus templos y aún se utilizan en diversas construcciones, en diversos países. Esta proporción relaciona las tres dimensiones entre sí y con la naturaleza. De allí derivan las relaciones matemáticas fundamentales y los números más importantes Pi y Fi.



La esfera símbolo femenino es la matriz que contiene todos los volúmenes y formas. Es expresión de unidad e integridad; ningún punto en su superficie es más importante que otros y a todos se llega de igual manera, desde su centro de fuerza y energía que origina todo. Cada esfera guarda en su interior holográficamente los cinco sólidos platónicos. La unión de la energía masculina y femenina, la curva y la recta, son matrices geométricas base de todo lo existente.

Al observar detenidamente esta figura, toma la forma de un cubo visto en perspectiva isométrica a 30 grados; el cubo matemáticamente contiene las raíces de dos y de tres que reproducen y estructuran la vida.

Los sólidos platónicos equiangulares y equidistantes conectan los centros de todas las esferas entre sí, símbolos inseparables entre las partes del “todo”, constituyendo un principio de unidad para todas las geometrías de las formas existentes, patrón de diseños y estructuras que existen desde las partículas invisibles del gran Universo. La Flor de la Vida nos revela que todo está conectado, es “una unidad” que nos recuerda nuestra relación con el todo y es matriz de todo lo creado.



Se la llamó Flor de la Vida porque su estructura no solo semeja flores, sino que en ella está representada el ciclo de toda la generación de la naturaleza, sean plantas o árboles. En el reino vegetal toda flor se convierte en fruto que da semillas, estas germinan en la tierra para convertirse en árbol, y así comenzar nuevamente con este proceso de cinco pasos.

Dentro de la estructura de la Flor de la Vida encontramos otra figura llamada Semilla de la Vida, compuesta por los siete círculos centrales. El círculo de origen, más seis círculos alrededor contenidos por otro circundante que también se identifica con los seis días del Génesis, de creación y descanso.


Existe también la imagen del Árbol de la Vida, es otro patrón contenido dentro de este y no pertenece a ninguna cultura, está más allá. O sea que pertenece a la orden de lo más sagrado de la naturaleza. Este símbolo se ha encontrado también en Turquía, Inglaterra, China, Japón, Tíbet, Grecia, Islandia, Israel, España, Suecia y Yucatán (México); en muchos de estos lugares conserva el mismo nombre de Flor de la Vida.





sábado, 8 de marzo de 2014

El Antahkarana, símbolo de sanación





Este símbolo sagrado se ha mantenido en secreto por miles de años, conocido y usado por muy pocos. Ahora a llegado el tiempo para que todos tengan acceso a él.

El Antahkarana es un símbolo antiguopaa sanación y meditación que ha sido utilizado en el Tibet y la China desde hace miles de años. Es un símbolo muy poderoso, y con solo tenerlo cerca de ti crea un efecto positivo en los chacras y en el aura.

Al ser usado en terapias de sanación, aumenta y concentra la energía canalizada, además de acelerar el proceso. Algunos Maestros de Reiki han usado este símbolo con excelentes resultados. Cuando se utiliza en las meditaciones, produce automáticamente lo que los Taoístas denominan "la gran órbita microcósmica", lo que significa que la energía que normalmente entra al cuerpo por el chakra de la corona, lo hace por los chakras de los pies, y sube por la parte posterior de la espalda hasta la cabeza, para luego bajar por el frente del cuerpo hasta los pies, creando así un flujo continuo de energía en todos los chakras. También neutraliza la energía que se encuentra acumulada en los objetos, como joyas o cuarzos, con solo colocar el objeto entre dos símbolos.

Este símbolo es multi-dimensional. Desde una perspectiva parece ser de dos dimensiones, pero esta formado de hecho por tres sietes en una superficie plana. Los tres sietes representan los siete chakras, los siete colores y los siete tonos de la escala musical. Los tres sietes son mencionados en el Libro de Revelaciones como las siete velas, las siete trompetas y los siete sellos. Desde otra perspectiva, este símbolo parece ser un cubo de tres dimensiones. Su energía se mueve hacia arriba de dos a tres dimensiones visibles y continúa de esta manera hasta llegar a la mas alta dimensión - la dimensión del Ser Superior.

El uso de este símbolo se remonta en la historia a una antigua técnica de meditación Tibetana. Unos pocos maestros de meditación lo conocían y lo mantenían en secreto para acelerar su crecimiento. La práctica de la meditación tibetana tomaba lugar en una habitación iluminada con velas. En el centro de la habitación se encontraba una vasija grande de barro en forma ovalada, la cual simbolizaba el huevo cósmico del universo. La vasija se llenaba con agua y se colocaba en ella un banquillo en el cual estaba grabado en plata el símbolo Antahkarana. Una pared de la habitación estaba cubierta de cobre pulido, el cual parecía espejo, y en la pared opuesta se colgaban tapices que mostraban los símbolos de sanación Reiki . Entonces un meditador Lama Tibetano se sentaba en el banquillo y veía fijamente las imágenes de los símbolos Reiki reflejadas en el espejo de cobre pulido. Esta meditación unía así el conocimiento interior del meditador con las energías trascendentales de los símbolos Reiki, en tanto el Antahkarana en el banquillo enfocaba las energías generadas y las hacía que fluyeran por todos los chakras y hacia la tierra.



Los Tibetanos no son los creadores del símbolo, y no se cuenta con ninguna escritura acerca de su verdadero origen. Sin embargo, por percepción clarividente, Michelle Griffith ha logrado leer la historia psíquica del Antahkarana.

De acuerdo a Michelle, el símbolo fue entregado a los pobladores de la tierra durante los tiempos Lemurianos hace mas de 100,000 años, al mismo tiempo que el Reiki fue traído al mundo por el Espíritu Santo.

El Antahkarana fue creado por un consejo de Altos Maestros encargados de vigilar la evolución de la galaxia. Los Maestros vieron la necesidad de la gente de restablecer la conexión con el Ser Superior, y crearon el símbolo y lo impregnaron con un decreto de amor. Es el Ser Superior quien crea y guía los beneficios obtenidos por el uso del símbolo y por tanto es imposible usarse con fines negativos.

Instrucciones para el uso del símbolo El Antahkarana es un símbolo especial que tiene su propio sentimiento interior. Trabaja directamente con tu aura y tus chakras, y su efecto sanador varía dependiendo de las necesidades de cada persona. Los símbolos pueden ponerse debajo de una mesa de masajes o de una silla, en la pared o sobre alguna zona del cuerpo que requiera sanación
Para limpiar y cargar los cristales se ha de colocar estos entre dos símbolos, el yin arriba y el yan abajo, durante 24 horas.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Beneficios que se obtienen de la terapia Reiki



Beneficios que se obtienen de la Terapia Reiki:

Los siguientes, son solo algunos de los múltiples beneficios que se obtienen de la Terapia Reiki:
-Aumento de la vitalidad.
-Disminución del cansancio.
-Estimulación del ánimo.
-Reduce el ritmo cardíaco y aquieta inquietudes y preocupaciones. Hay como una tregua mental de serenidad.
-Incrementa y Potencia nuestra Energía Vital.
-Libera las emociones reprimidas y bloqueos energéticos.
-Estimula y fortalece el sistema inmunológico, lo cual es muy beneficioso en casos de pacientes con SIDA.
-Ayuda a eliminar el estrés diario , por las exigencias de la vida actual.
-Es ideal para todas las personas que padecen Estrés y Ansiedad.
-Ayuda en los procesos de recuperación emocional.
-Aumenta la creatividad y la Imaginación.
-Logra un nivel profundo de relajación y bienestar .
-El Reiki equilibra los centros energéticos (chakras ).
-Ayuda al crecimiento personal, desarrollando cualidades.
-Acelera los procesos de cicatrización del cuerpo.
-Incrementa la confianza y autoestima
-Alivia dolores de cabeza catarros, fatigas, quemaduras, dolores corporales, inflamaciones, enfermedades (incluso crónicas, terminales y patológicas).
-Recuperación post-operatoria mucho mas rápida.
-Recuperación mas rápida de quebraduras de huesos y de cicatrizaciones.
-Ayuda en el proceso de desintoxicación de drogas adictivas
-Puede ser usado para ayudar a animales y plantas.
-Elimina energías negativas en las personas, lugares y objetos.
-Limpia, Armoniza y Energétiza ambientes: casas, locales, lugares de trabajo, oficinas, etc.
-En casos de cáncer, alivia el dolor producido por la enfermedad. Se usa como complemento a tratamientos convencionales de quimioterapia y radiación. Ademas, sube los niveles energéticos del paciente. El efecto se suele notar a partir de la primera sesión.

-En tratamientos con quimioterapia o radiación, elimina los vómitos y nauseas que son los efectos secundarios de los tratamientos y mantiene al paciente con fuerzas para soportar las sesiones.
Y muchos, pero muchísimos beneficios màs…