lunes, 4 de noviembre de 2013

Gemas: Ondas de forma, color y composición - 1

La mayoría de las veces cuando escogemos una gema nos fijamos en su color. Sin embargo, las propiedades de las gemas se definen también por otras características como son su forma externa, su cristalización o su composición química.

La composición química nos indica la suma de propiedades de los distintos componentes minerales u orgánicos que conforman la piedra.

La  cristalización y las formas que éstas adquieren muestran del mismo modo la complejidad evolutiva de la gema y por último también la forma externa tendrá importancia en el momento de valorar el uso que queremos hacer de la gema.

En lo referente a la forma externa, se tendrán en cuenta las siguientes premisas:

Curva: Las gemas en cuya forma predomine la línea curva, son indicadas para suavizar las situaciones y hacerlas fluir, ya que su efecto y forma de emanar la energía es pausada y lentamente efectiva.
Ayudan a equilibrar las situaciones tensas y conflictivas.

Muchas  veces las gemas se encuentran en la naturaleza en lugares alejados de las rocas donde han crecido. Tras ser arrancados de la base del mineral a la que estaban unidos por la acción de los agentes erosivos, los torrentes y los ríos los han arrastrado y los han ido depositando a lo largo de su curso. En ese proceso los cristales se fragmentan y se erosionan convirtiéndose en piedras pulidas, también conocidas como cantos rodados. Por sus formas exentas de filos y moldeadas por el tiempo y los elementos, son cristales que irradian una energía serena pero persistente, por eso se usan en acondicionar espacios de meditación y para llenar de serenidad espacios de una casa. Sirven también para dar masajes si son de buen tamaño.



Recta: Las gemas en las que predomine una forma externa con líneas rectas se caracterizan por ser más directas y rápidas en sus efectos.
Así en las situaciones descontroladas ayudan a encauzar y dar nueva forma.



Piramidal: La gema con forma de pirámide se caracteriza por ser grandes resonadoras de energía. Crean una potente confluencia de energía magnética que después se transmite a toda la estructura.
No es fácil encontrar cristales de forma piramidal pura, pero no es difícil advertir la presencia de pirámides en la configuración externa de muchos cristales vírgenes, aunque generalmente aparecen unidas a otras formas geométricas. Hay, por ejemplo, un buen número de cristales que consisten en dos pirámides unidas por la base. Y más abundantes son todavía los cristales prismáticos terminados en puntas piramidales más o menos regulares, bien sea por un solo extremo o por los dos. La pirámide es una configuración arquitectónica  cristalina que genera un campo de energía sólido, estable y equilibrado, por lo cual es muy apreciada en gemoterapia para inducir estados de relajación y meditación, tanto es así que muchas escuelas gemoterapeuticas preconizan el uso de cristales tallados con objeto de disponer de formas piramidales perfectas.



Con puntas: Las puntas se caracterizan por tener un extremo desigual, siendo éste el espacio por donde se separa la punta del conglomerado. En el otro extremo se encuentra la punta, que puede ser natural o artificial. Cuando se coloca la punta en dirección al cuerpo, canaliza la energía hacia este; por el contrario, cuando la punta señala la exterior, la energía fluye hacia fuera.
Al dirigir la punta a este último fin, se programa para eliminar la energía negativa.
Son cristales columnares rematados en uno de sus extremos por una punta piramidal más o menos regular; el otro extremo es el que estaba implantado en la base o raíz mineral en la que han crecido, y de la que han sido separados. Se asocian con el número uno, es decir, con la individualidad. Son unos de los cristales maestros de la gemoterapia, que los emplea como "generadores" de energía. Dada su forma, resultan muy útiles para dirigir el flujo de energía hacia un punto preciso, por lo cual son los mas usados en tratamientos corporales que tienen como objetivo concentrar la energía en un chacra determinado. A la vez, si se invierte su posición, de manera que la punta no esté orientada haca el chacra sino hacia fuera de el, sirve también para desbloquear el chacra dando salida a las energías nocivas, las tensiones y las ansiedades acumuladas.




Doble terminación: Esta forma se caracteriza por tener en ambos extremos una punta. La doble terminación de estas gemas las convierte en ambivalentes, por lo que pueden emitir y absorber energía.
Son cristales maestros cuyos dos extremos están rematados por puntas. Se asocian al número dos, que representa la unificación y la síntesis de los opuestos en el pensamiento oriental: Yin ( lo femenino) y Yan (lo masculino); positivo y negativo; frío y calor; vida y muerte; luz y oscuridad. La resolución, en definitiva, de dos partes en conflicto.
En los cristales de doble punta la energía fluye en ambos sentidos, peculiaridad que los hace idóneos para vincular y resolver las contradicciones entre lo físico y lo espiritual. Llevar un cristal de doble punta como colgante en el pecho ayuda a acompasar o armonizar la relación entre el cuerpo y la mente, la acción y la reflexión, los instintos y los sentimientos, la sexualidad y el amor. Son ideales en la meditación cuando se desea alcanzar o recuperar el equilibrio psíquico o emocional, que fácilmente se ve afectado por las presiones que nos somete muestra vida diaria.



Forma de esfera: emiten la energía expandiéndola en todas las direcciones. También se utilizan para realizar masajes. En adivinación las esferas de cristal son el medio por el que se puede acceder a percepciones del presente, el pasado y el futuro.
En la naturaleza no hay cristales en forma de esfera perfecta, pero desde la antigüedad muchas culturas han utilizado, bien como instrumentos adivinatorios o bien como instrumentos terapéuticos, esferas talladas en diversos tipos de cristales de gran transparencia o de gran brillo (cuarzo hialino, berilo, aguamarina, obsidiana, etc.) Las esferas cristalinas generan campos de vibraciones energéticas envolventes y protectoras.
Muy semejantes a los cristales esféricos son los cristales tallados en forma ovoide (huevo), de uso ancestral en muchas culturas del África ecuatorial; en la gemoterapia moderna se usan para disminuir el estrés y para dar masajes destinados a aplacar la tensión corporal.



Cubo: Las gemas en forma de cubo asientan las energías y encuadran situaciones, emociones, etc.