lunes, 10 de junio de 2013

La Turquesa, la piedra amiga 2


La turquesa es una gema conocida por el hombre desde la más remota antigüedad. Hace ya ocho siglos, en Egipto se la consideraba un símbolo del infinito y del más allá. Plinio el Viejo la denominó “callalithos”, “piedra hermosa”, pero se la conocía popularmente como “piedra turca” porque solía llegar a Europa en las caravanas que atravesaban Turquía procedentes de Persia; de ahí su nombre actual de “turquesa”. También los aztecas la utilizaban con profusión; una muestra la tenemos en una máscara ritual que es una de las piezas más preciadas del Museo Británico de Londres. (foto en álbum de la turquesa).

La turquesa es un sulfato hidratado de aluminio y cobre, cuyo último componente le proporciona su típico y bello color azul. Es una piedra dura, de 5-6 en la escala de Mosh, ligera, bastante frágil y perfectamente exfoliable, con un brillo céreo o porcelanoso, opaca en general pero traslucida si se corta en láminas muy finas. Es de un color azul uniforme o veteado según las inclusiones que contenga, que puede llegar a ser verdoso o incluso tener tonalidades parduzcas, como en la turquesa africana. Muy raras veces se presenta en cristales transparentes, en cuyo caso casi alcanza elevados precios.

Se la considera un mineral de origen secundario, derivado de la alteración en climas secos de rocas sedimentarias, areniscas o volcánicas. Es muy porosa, por lo que su color se altera de forma irreversible en presencia de ciertas sustancias, como por ejemplo perfumes, jabones y ciertos ácidos. A menudo se la trata con parafina liquida transparente para aminorar esta porosidad. Esta es una de las gemas en las que desaconsejo la limpieza energética con agua, para ello utilizaremos, otros medios como sahumarla, el sonido (cuenco, campana o diapasón) o el anthakarana.

La turquesa fue una gema muy apreciada en la antigüedad, pero los tiempos modernos ha perdido algo de su fama, si bien todavía sigue utilizándose abundantemente en los países asiáticos. Suelen emplearse piedras talladas en cabujón para anillos y pendientes o en cuentas para collares. También suelen elaborarse con ella pequeñas estatuas.

La turquesa es una de las gemas mas imitadas (y cuyas copias son difíciles de descubrir). Existen muchos minerales perecidos a la turquesa, como la crisocola, la variscita, la howlita o la magnesita, todas ellas propicias para ser teñidas alterando su coloración y hacerlas pasar por turquesas.

También puede imitarse artificialmente. La neolita es una mezcla de fosfato de cobre y óxido de aluminio de coloración idéntica a la turquesa. La “turquesa restaurada” está formada por minerales de cobre pulverizados sometidos a presión y calor para compactarlos y teñirlos ludo hasta darles el color oportuno. En la década de 1960, Pierre Gilson lanzó al mercado una turquesa artificial que se distinguía de la auténtica sólo mediante un profundo examen microscópico.

Las variedades de la Turquesa abarca desde la Turquesa Persa  (la más valoradas) de un azul intenso que se extrae en tierras de Irán y Afganistan.


La Turquesa americana de color azul verdoso propia de las tierras de Estados Unidos, México y Canadá.


La Turquesa Egipcia, más verdosa y traslúcida. Proveniente de las tierras del Sinaí.



La Turquesa Tibetana, también mas verdosa, extraída del Tibet occidental, oriental y en los alrededores de Lhasa.


Turquesa Africana, más verde y marrón.


Dimensión orgánica
-Adenoides (vegetaciones).
-Afecciones de los orificios nasales y de las membranas mucosas.
-Alteraciones oculares.
-Anginas.
-Anorexia.
-Bulimia.
-Cáncer.
-Cefaleas, dolores de cabeza, jaquecas o migrañas.
-Cistitis.
-Colitis.
-Colón irritable.
-Constipación.
-Dolencias respiratorias.
-Dolores de diversa índole.
-Enfermedades circulatorias.
-Enfermedades por intoxicación aguda o crónica y contra el veneno.
-Falta de vitalidad física y mental.
-Faringitis.
-Fiebre.
-Laringitis.
-Problemas con los músculos.
--Quimioterapia, porque depura y protege la célula de sustancias nocivas, endógenas y exógenas.
-Resfriados.
Tejidos dañados.
-Torceduras.
-Varices.
Dimensión psicológica
-Agobio por las obligaciones.
-Alteraciones de memoria.
-Angustia.
-Dislexia.
-Emotividad exagerada.
-Falsedad.
-Falta de imaginación y creatividad.
-Impulsividad.
-Inactividad y letargo.
-Ira.
-Melancolía.
-Miedo a hablar en público.
-Miedo a la carencia.
-Negatividad.
-Odio.
-Pesadillas.
-Precipitación.
-Trastornos en la comunicación.
Dimensión espiritual
-Defender contra el mal de ojo.

-Proteger contra el fracaso, la pobreza y la falta de éxito.

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