jueves, 10 de mayo de 2012

La piedra de Luna





Bello nombre para una bella piedra, su adularescencia hizo que desde tiempos antiguos la piedra de luna fuera relacionada con nuestro satélite y sus fases. Plinio dice de ella que “trasluce, en un fulgor de miel, la imagen de la Luna”. En el siglo V el filósofo Proclo señala un piedra a la que llama selenítrope y que se transforma al compás de las fases de la Luna. Un texto del siglo XVI señala:”En el momento de la conjunción de la Luna con el Sol (el novilunio) aparece en la parte más alta de la redondez de la piedra u diminuto grano oscuro, que es la huella lunar; a medida que pasan los días, el gránulo se desplaza hacia abajo y aumenta de volumen, adoptando la forma casi igual a la de la Luna. Cuando llega al centro de la piedra es casi tan grande como un guisante y perfectamente redondo. Esta última fase aparece en una correspondencia casi exacta con el plenilunio”.
Las leyendas alrededor de la piedra de la Luna son numerosas. Una de ellas, babilónica, afirma que recogida en las orillas del rio Aban Rami en el momento lunar adecuado, se convertía en la piedra del amor y la fecundidad. Otra leyenda india señala que su origen es mágico y que es lanzada por el mar hacia la orilla tan sólo en el momento que la Luna se muestra con su aspecto más favorable. Antoine Mizauld, astrólogo y médico de Margarita de Valois, afirmaba que en algunas muestras de dicha gema podían verse reproducidas las fases de la Luna y señalaba también que el papa León X poseía una piedra que mutaba su color del azul al blanco según los cambios de aquella.

LAS VIRTUDES DE LA PIEDRA DE LUNA

La Luna ha estado vinculada siempre a lo más básico de la vida sobre la Tierra: el crecimiento de las plantas, la maternidad… El lunar  es uno de los ciclos más antiguos observados por el hombre e indudablemente, por la proximidad de nuestro satélite, el que más afecta a la vida sobre nuestro planeta.
Así pues, según la ley de las analogías, es lógico que desde un principio se hayan atribuido a la piedra de Luna una serie de poderes benéficos. En los tiempos antiguos se decía que permitía adivinar el futuro, aguzaba el ingenio, la intuición y la memoria, e influía positivamente en todas las actividades humanas , como la agricultura, relacionadas con los ciclos lunares. De hecho, se recomienda enterrar un fragmento de piedra de Luna en el momento de la siembra mientras se visualizan abundantes cosechas, o atar un fragmento de la piedra al tronco o una rama de un árbol para garantizar su lozanía. Siendo la Luna la protectora de los amantes, es lógico que la piedra de la Luna sea también favorecedora de los amores y fomente la reconciliación de las parejas y la felicidad conyugal. También simboliza la infancia y su candor, y llevada en luna menguante favorece la imaginación poética, la sensibilidad y la clarividencia. Puesta debajo de la almohada, garantiza un sueño tranquilo y despeja la mente para las decisiones que uno deba tomar al día siguiente.

En su dimensión orgánica
Los usos físicos son:
Ayuda a equilibrar las hormonas durante el ciclo menstrual y también ayuda en épocas de mayor combio hormaonal tales como la pubertad y la menopausia.
Puede también ayudar en temas hormonales ligados a la infertilidad.
Y además es aplicable en casos de:
Asma, celulitis, dificultades en el parto, dolor de cabeza, jaqueca o cefalea, embarazo, epilepsia, falta de vitalidad, fiebre, hemorragias nasales, hiper o hipotiroidismo, hipoglucemia, impurezas en la piel, insolación, obesidad, otitis, problemas de crecimiento, problemas en el sistema linfático (lo limpia), trastornos pulmonares y trastornos endocrinos .

En su dimensión emocional
Sus efectos no están limitados a las mujeres, ya que ayuda a los hombres a estar más en contacto con su lado femenino y más receptivos con sus sentimientos más íntimos.
Además se puede aplicar en caso de:
Depresión, Egoísmo, Estados de ánimo negativos, Falta de adaptación a nuevas situaciones, Falta de descanso mental, falta de expresividad de las emociones, falta de pasión, falta de sensibilidad, hiperactividad, histeria, insomnio, ira, miedo al descontrol, nervios, personas “frias” emocionalmente, pesadillas, poca ternura, problemas de integración emocional y la receptividad, represión, trastornos emocionales durante el embarazo y tristeza.

En su dimensión espiritual
Usarla para abrirnos al desarrollo de nuestra intuición, ampliar percepciones, ayudarnos a escuchar con mayor profundidad y precisión la voz de nuestro espíritu, conectar el espíritu con nuestro cuerpo, desarrollar la videncia, equilibrar la energía femenina, hacer a los amantes más apasionados, meditar, mejorar la calidad de nuestras meditaciones haciéndolas mucho mas profundas y enriquecedoras, recordar nuestros sueños o para tener sueños más profundos y con más contenido.

Efectos curativos
En su uso terapéutico colocarla sobre los chakras corazón y tercer ojo y sobre el chakra raíz (bajo vientre) para equilibrar las hormonas y aliviar el estrés emocional.

Uso personal
Llevarla sobre el corazón para calmar las emociones, equilibrar la energía femenina y armonizar las hormonas.

Curiosidades
Un antiguo ritual, reproducido en numerosos libros de ocultismo de principios del siglo XX, indica cómo averiguar el rumbo que tomarán los acontecimientos futuros mediante la piedra de Luna. Es preciso efectuar el ritual al menos tres días después de la luna llena. Se sujeta una piedra de Luna entre las manos mientras se visualiza el curso de la acción que se desea emprender, como puede ser cambiar de empleo, iniciar una relación o adquirir una casa. Luego se coloca la piedra bajo la lengua y se sigue visualizando. Al cabo de unos momentos se retira la piedra y se intenta retener la imagen visualizada. Si esta sigue grabada en la memoria; o si los acontecimientos visualizados siguen desarrollándose en ella, la acción será favorable; en caso contrario si nuestra mente se aleja hacia otras imágenes, será mejor pensárselo dos veces. Si el resultado no está claro, el ritual puede repetirse tantas veces como sea necesario.