lunes, 13 de febrero de 2012

Cupido, el ángel del amor



Cupido es el Dios romano del amor, el hijo de Venus. Es denominado Eros entre los griegos. Generalmente se lo representa como un Ángel joven, regordete, equipado con arco y flechas.

El don más grande del que disponemos los humanos en la tierra es el auténtico amor sentimental, pero ¿por qué nos causa tantos problemas? Porque nos involucra con otras personas que no nos proporcionan la felicidad que esperábamos de ellas. Sólo nosotros mismos generamos nuestra propia felicidad, y los demás pueden realzarla, pero no nos la pueden proporcionar.

Habrás oído decir que “el amor es ciego” cuando se está enamorado, y no nos damos cuenta de la realidad hasta mucho más tarde. A menudo nos aferramos demasiado tiempo a alguien que no es realmente compatible con nuestra naturaleza, lo cual nos impide que algo mejor pueda entrar en nuestras vidas. Cuando amamos a los demás, hemos de darles libertad de movimiento, y perdonarles si hacen algo que nos disgusta.

Amar es decirle sí a la vida, y demasiado a menudo estamos negándola sin saber que lo hacemos. Amar, han dicho los místicos, es la única razón para vivir. Pero es un hecho que muchos seres humanos nunca aprenden a amar. La causa de esta desgracia no se halla en el odio, como podríamos creer, sino en el miedo.

El canto de amor, o la llamada de amor que hacían los seres primitivos, era porque imitaban a los animales, y en la Creación todo de alguna manera es una llamada o una forma de hacer todo por amor.

Los animales se cuidan mucho entre ellos y la hembra llama al macho en forma amorosa y éste también responde de la misma forma. Nosotros, los seres humanos, creemos ser los más civilizados, pero nos hemos olvidado lo que es amar sinceramente.

Aunque puede parecer paradójico, uno de los principales obstáculos que impiden que los Ángeles puedan actuar a través nuestro, es la falta de amor que sentimos por nosotros mismos. Y es que, en el fondo, tenemos miedo de nosotros mismos, de una parte de nosotros mismos.

Los Ángeles se mueven por canales de amor, por canales plenamente conscientes de su propio valor. Si logramos amarnos a nosotros mismos y a los demás, en poco tiempo habremos abierto el canal que los Ángeles necesitan para comunicarse con nosotros.

El amor procede del misterio, algo que está en las antípodas de nuestro ego, y aspira apasionadamente a volver a ese misterio arrastrándonos lo queramos o no. Todos hemos constatado que cuando amamos realmente a alguien nos convertimos en algo así como en espejos de su corazón. Cuando alguien nos ama, recíprocamente, se convierte en un espejo de nuestro corazón.

Podemos escuchar la voz del ego o la voz del amor. Cuando escuchamos la voz del ego es como si los demonios nos estuvieran dictando lo que quieren que hagamos. Cuando escuchamos la voz del amor, es como si los Ángeles nos inspiraran. Son dos modos totalmente distintos de ver la vida: a través de los ojos del amor o a través de los ojos del temor.

El Ángel del amor lo podemos invocar para cualquier problema; encuentra soluciones más allá de la lógica y totalmente divinas. Especialmente para curar la energía emocional negativa.
Es una caricia de luz su energía cuando nos sentimos incomprendidos o deprimidos. Es milagroso para armonizarnos cuando estamos cansados o bajo presiones en distintos niveles de nuestra vida.
Es importante también invocar a este Ángel cuando perdimos un ser amado, ya sea por fallecimiento o algún tipo de alejamiento brusco; nos da la fuerza necesaria para comprender con piedad divina el motivo real que tenemos que aprender en ese momento y cómo desapegarnos de esa situación sin negarla sino con la lección aprendida.

Te propongo que:
Siéntate o estírate en un lugar en el que nadie te pueda molestar. Cierra los ojos y relájate. Permite que tu mente aparezcan aquellos pensamientos de odio y aquellos comportamientos poco amorosos que te molestan en ti o en lo demás. Recuerda situaciones concretas en las que te dejaste dominar por el odio.
Dirígete a tu Ángel del Amor con toda la humildad que puedas y pídele su ayuda. Visualiza una luz pura y cálida que invade todo tu ser como una inundación que va anegando todo el odio que hay en ti.

Visualiza cómo esa luz cristalina convierte tu corazón en algo puro y transparente, haciendo que la fuerza del Amor se apodere de ti.

También puedes utilizar este ejercicio para transformar una situación, una relación, o simplemente para ayudar a transformar el mundo.

Definición dada por un Ángel de lo que es la palabra amor:
“Cada uno de ustedes es algo así como un héroe, un elegido. Basta con pensar que son el único espermatozoide que sobrevivió entre unos 200 millones. Y, desde el instante mismo en que se juntó con el óvulo, se transformaron en una persona, algo único y maravilloso, el fruto de un amor. Ese amor deberían repartirlo en el mundo durante toda la vida, para multiplicarlo. Y todo andaría mejor.

“¿Qué es el amor? No tengo que ir muy lejos para encontrar la mejor definición que nadie jamás pudo haber dado. Está en la Biblia, lo tienen escrito allí pero no lo leen. En Corintios 13, 1-8 de la primera carta de San Pablo a ese pueblo. Dice textualmente: “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los Ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que suena o platillo chillón. Y aunque tuviera donde profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera toda la fe hasta trasladar montañas, si no tuviere amor, nada soy.

“Y aunque repartiera en comida todo lo que poseo, y aunque entregara mi cuerpo para ser quemado, si no tuviere amor de nada me sirve.”

“El amor es magnánimo, benigno, el amor no envidia, no se jacta, no es engreído, no es deshonesto, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia sino que se congratula con la verdad; el amor todo lo disimula, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca muere, aunque se desvanezcan las profecías, aunque cesen las lenguas, aunque la ciencia desaparezca…

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