miércoles, 25 de enero de 2012

Ho'oponopono, la sanación hawaiana por el perdón




Más allá del cuerpo físico, que funciona a pleno rendimiento gracias al engranaje perfecto de células, órganos y procesos bioquímicos, en cada uno de nosotros hay un componente inmaterial, imposible de analizar bajo la atenta mirada del microscopio, pero que se manifiesta de múltiples formas. Una de estas manifestaciones es la enfermedad, que aparece cuando los conflictos que han echado raíces en los niveles superiores no se han logrado solucionar.

Aquí presento una pequeña primera aproximación al Ho’oponopono, este singular sistema de hawaiano de vida interior y sanación.

Existe una unión evidente entre lo material y lo inmaterial, pero lo que no se puede tocar, o comprar en las tiendas, fue desterrado del predecible mundo de los científicos, con sus tablas, clasificaciones y estadísticas, y le hicieron un lugar en un crisol de creencias, religiones y sistemas filosóficos que han tratado de explicar, cada uno a su manera, su naturaleza y último sentido. El porqué de todo esto.

Emociones y memoria
Puede decirse que somos también la suma de todas nuestras experiencias. Cada día cargamos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, con el pesado fardo de las vivencias pasadas. Si cada vez que experimentamos estrés, miedo o ansiedad ante una situación buscamos sus orígenes, comprobaríamos que residen en nuestra memoria y que son las emociones ligadas esta memoria las que nos afectan en el momento presente.

Dicho de otro modo: el subconsciente asocia una acción a una persona del presente a algo que sucedió en el pasado y cuando esto ocurre, las emociones son activadas y se produce el sufrimiento.

Un regalo que nos llega desde Hawai
El Ho’oponopono es un regalo llegado de las paradisiacas islas de Hawai que nos permite descubrir la divinidad que hay dentro de nosotros, estableciendo fuertes vínculos con el Universo que nos permitan preguntar sobre nuestros errores, palabras y acciones para que sean “limpiados”. Es un proceso que tiene que ver, esencialmente, con la completa liberación del pasado y la toma de responsabilidades.

Amar a los demás como a ti mismo
Hemos sido educados en la creencia de que debemos amar a nuestro prójimo, a todos los que nos rodean, pero eso significa que debamos ponernos al final de la cola. Porque, ¿Qué clase de amor podemos ofrecer a otra persona si antes no nos queremos a nosotros mismos?

Aquí es donde el Ho’oponopono ofrece un camino sencillo: el amor es todo lo que existe; así pues, conócete a ti mismo, empieza por amarte a ti mismo y cambiará todo tu mundo.

Pide y te será concedido
En hawaiano, “Ho’o” significa causa y “Ponopono”, perfección; por lo que “Ho’oponopono” vendría a significar encontrar la perfección en la causa.

A través de esta técnica podemos volver al estado de perfección con el que vinimos al mundo; poner en blanco la pagina de nuestras vivencias y lograr que aquello que nos ha generado conflicto interior salga a la superficie y sea liberado. Al pedir perdón al Universo entero (o a la divinidad, si se quiere) por haber hospedado pensamientos que han roto nuestra unión con el espíritu, la memoria perniciosa y recurrente desaparece.

Pocas veces se logra al primer intento, ya que aunque es una técnica muy sencilla, debe practicarse con asiduidad a fin de que la razón que hay detrás del pensamiento salga a la superficie y se libere, produciéndose una amorosa unidad con el Universo.

Energías de amor universal
El Ho’oponopono es un proceso de arrepentimiento y demanda de perdón con el que “se pide” a la energía del amor universal que elimine las energías toxicas que hay en nuestro interior.

El amor efectúa dicho proceso fluyendo a través de la mente espiritual o supraconsciencia y continuando su flujo a través de la mente consciente, liberándola de la racionalización excesiva, y finalizando en la mente emocional o subconsciente, donde anula todos las pensamientos de emociones tóxicas y los reemplaza por amor incondicional.

Este proceso no puede menos que hacernos pensar en el Reiki, que también tiene su fuente en el amor universal; la diferencia estriba en que en el Ho’oponopono no es necesaria iniciación alguna ni se emplean símbolos de ningún tipo para que la persona actúe como canal de la energía universal; aquí simplemente se reconcilia con ella e inicia su sanación por medio del perdón.

Como en el Reiki, tampoco hay límites en el número de veces que puede usarse esta poderosa herramienta: sería absurdo ponerlos al deseo de transmutar en pura luz los pensamientos negativos que distorsionan nuestra percepción del mundo.

Lo que pensamos
Según el Ho’oponopono, todos los problemas se empiezan a gestar en los pensamientos, lo cual no significa que haya ningún problema en tenerlos, sino que todos los pensamientos se encuentran “envenenados” de recuerdos dolorosos sobre personas, lugares y cosas.

El intelecto es incapaz de solucionar estos problemas profundamente enraizados porque solo se encarga de gestionar procesos, como un ordenador; por eso es necesario dar un paso más; involucrarse totalmente dejando fluir los pensamientos dolorosos para que la divinidad se haga cargo de ellos y los neutralice.

Con Ho’oponopono se neutralizan y purifican energías dolorosas asociadas a personas lugares o cosas. El resultado es sorprendente; no solo la energía queda neutralizada, sino que se abre ante nosotros una nueva página en blanco en la que escribir otra realidad. Una realidad en la que poder vivir en plenitud.

El Ho’oponopono es una técnica tremendamente simple y no requiere conocer el origen de nuestros problemas (en muchos casos, averiguarlo conlleva años de costosa terapia). Basta con percibir situaciones físicas, mentales o emocionales que nos incomodan. Hemos de sanar la esencia de tales situaciones simplemente pidiendo perdón en silencio. Centrados y sin involucrar la mente en el proceso; es como navegar por Internet: basta con ir a la pagina “Web universal” de lo divino y hacer clic para bajar la información deseada.

Lo único que nos exige, para ser efectiva, es que seamos constantes. La regularidad crea el hábito y los patrones mentales necesarios para que se produzca el tan ansiado cambio.
También podemos ayudar a otras personas que sufran un dolor físico o espiritual, y para ello preguntaremos: “¿Qué ocurre en mí que ha causado dolor o sufrimiento a esta persona?” O “¿Cómo puedo rectificar este problema en mi?”.

Y también: “Por favor, cualquier cosa que ocurra en mí que haya causado sufrimiento a esta persona, dime cómo puedo rectificarla”. Las respuestas a estos interrogantes suelen aparecer sin esfuerzo, pero a continuación es imprescindible hacer lo que se nos sugiera para que el problema se solucione.

El Ho’oponopono sirve también para tratar situaciones derivadas de objetos inanimados, espacios físicos que deban ser sanados, etc… El límite es nuestra percepción o imaginación.

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