martes, 31 de enero de 2012

Oración Ho'oponopono


Está es la oración original de la Kahuna Morrnah Simeona que es origen del proceso de sanación del Ho’oponopono que hoy conocemos. Una oración sencilla y poderosa. Aquí la tienes en texto y en audio más abajo.

“Divino Creador, padre, madre, hijo todos como Uno…
si yo, mi familia, mis parientes y antepasados te hemos ofendido,
a tu familia, parientes y antepasados en pensamientos, palabras, hechos y acciones
desde el inicio de nuestra creación hasta el presente, nosotros pedimos tu perdón…
humildemente pedimos tu perdón. Deja que esto limpie, purifique, libere,
corte todos las memorias, bloqueos, energías y vibraciones negativas,
y transmuta estas energías indeseables en pura luz… Así está hecho…”

Lo siento. Perdóname. Te Amo. Gracias

miércoles, 25 de enero de 2012

Ho'oponopono, la sanación hawaiana por el perdón




Más allá del cuerpo físico, que funciona a pleno rendimiento gracias al engranaje perfecto de células, órganos y procesos bioquímicos, en cada uno de nosotros hay un componente inmaterial, imposible de analizar bajo la atenta mirada del microscopio, pero que se manifiesta de múltiples formas. Una de estas manifestaciones es la enfermedad, que aparece cuando los conflictos que han echado raíces en los niveles superiores no se han logrado solucionar.

Aquí presento una pequeña primera aproximación al Ho’oponopono, este singular sistema de hawaiano de vida interior y sanación.

Existe una unión evidente entre lo material y lo inmaterial, pero lo que no se puede tocar, o comprar en las tiendas, fue desterrado del predecible mundo de los científicos, con sus tablas, clasificaciones y estadísticas, y le hicieron un lugar en un crisol de creencias, religiones y sistemas filosóficos que han tratado de explicar, cada uno a su manera, su naturaleza y último sentido. El porqué de todo esto.

Emociones y memoria
Puede decirse que somos también la suma de todas nuestras experiencias. Cada día cargamos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, con el pesado fardo de las vivencias pasadas. Si cada vez que experimentamos estrés, miedo o ansiedad ante una situación buscamos sus orígenes, comprobaríamos que residen en nuestra memoria y que son las emociones ligadas esta memoria las que nos afectan en el momento presente.

Dicho de otro modo: el subconsciente asocia una acción a una persona del presente a algo que sucedió en el pasado y cuando esto ocurre, las emociones son activadas y se produce el sufrimiento.

Un regalo que nos llega desde Hawai
El Ho’oponopono es un regalo llegado de las paradisiacas islas de Hawai que nos permite descubrir la divinidad que hay dentro de nosotros, estableciendo fuertes vínculos con el Universo que nos permitan preguntar sobre nuestros errores, palabras y acciones para que sean “limpiados”. Es un proceso que tiene que ver, esencialmente, con la completa liberación del pasado y la toma de responsabilidades.

Amar a los demás como a ti mismo
Hemos sido educados en la creencia de que debemos amar a nuestro prójimo, a todos los que nos rodean, pero eso significa que debamos ponernos al final de la cola. Porque, ¿Qué clase de amor podemos ofrecer a otra persona si antes no nos queremos a nosotros mismos?

Aquí es donde el Ho’oponopono ofrece un camino sencillo: el amor es todo lo que existe; así pues, conócete a ti mismo, empieza por amarte a ti mismo y cambiará todo tu mundo.

Pide y te será concedido
En hawaiano, “Ho’o” significa causa y “Ponopono”, perfección; por lo que “Ho’oponopono” vendría a significar encontrar la perfección en la causa.

A través de esta técnica podemos volver al estado de perfección con el que vinimos al mundo; poner en blanco la pagina de nuestras vivencias y lograr que aquello que nos ha generado conflicto interior salga a la superficie y sea liberado. Al pedir perdón al Universo entero (o a la divinidad, si se quiere) por haber hospedado pensamientos que han roto nuestra unión con el espíritu, la memoria perniciosa y recurrente desaparece.

Pocas veces se logra al primer intento, ya que aunque es una técnica muy sencilla, debe practicarse con asiduidad a fin de que la razón que hay detrás del pensamiento salga a la superficie y se libere, produciéndose una amorosa unidad con el Universo.

Energías de amor universal
El Ho’oponopono es un proceso de arrepentimiento y demanda de perdón con el que “se pide” a la energía del amor universal que elimine las energías toxicas que hay en nuestro interior.

El amor efectúa dicho proceso fluyendo a través de la mente espiritual o supraconsciencia y continuando su flujo a través de la mente consciente, liberándola de la racionalización excesiva, y finalizando en la mente emocional o subconsciente, donde anula todos las pensamientos de emociones tóxicas y los reemplaza por amor incondicional.

Este proceso no puede menos que hacernos pensar en el Reiki, que también tiene su fuente en el amor universal; la diferencia estriba en que en el Ho’oponopono no es necesaria iniciación alguna ni se emplean símbolos de ningún tipo para que la persona actúe como canal de la energía universal; aquí simplemente se reconcilia con ella e inicia su sanación por medio del perdón.

Como en el Reiki, tampoco hay límites en el número de veces que puede usarse esta poderosa herramienta: sería absurdo ponerlos al deseo de transmutar en pura luz los pensamientos negativos que distorsionan nuestra percepción del mundo.

Lo que pensamos
Según el Ho’oponopono, todos los problemas se empiezan a gestar en los pensamientos, lo cual no significa que haya ningún problema en tenerlos, sino que todos los pensamientos se encuentran “envenenados” de recuerdos dolorosos sobre personas, lugares y cosas.

El intelecto es incapaz de solucionar estos problemas profundamente enraizados porque solo se encarga de gestionar procesos, como un ordenador; por eso es necesario dar un paso más; involucrarse totalmente dejando fluir los pensamientos dolorosos para que la divinidad se haga cargo de ellos y los neutralice.

Con Ho’oponopono se neutralizan y purifican energías dolorosas asociadas a personas lugares o cosas. El resultado es sorprendente; no solo la energía queda neutralizada, sino que se abre ante nosotros una nueva página en blanco en la que escribir otra realidad. Una realidad en la que poder vivir en plenitud.

El Ho’oponopono es una técnica tremendamente simple y no requiere conocer el origen de nuestros problemas (en muchos casos, averiguarlo conlleva años de costosa terapia). Basta con percibir situaciones físicas, mentales o emocionales que nos incomodan. Hemos de sanar la esencia de tales situaciones simplemente pidiendo perdón en silencio. Centrados y sin involucrar la mente en el proceso; es como navegar por Internet: basta con ir a la pagina “Web universal” de lo divino y hacer clic para bajar la información deseada.

Lo único que nos exige, para ser efectiva, es que seamos constantes. La regularidad crea el hábito y los patrones mentales necesarios para que se produzca el tan ansiado cambio.
También podemos ayudar a otras personas que sufran un dolor físico o espiritual, y para ello preguntaremos: “¿Qué ocurre en mí que ha causado dolor o sufrimiento a esta persona?” O “¿Cómo puedo rectificar este problema en mi?”.

Y también: “Por favor, cualquier cosa que ocurra en mí que haya causado sufrimiento a esta persona, dime cómo puedo rectificarla”. Las respuestas a estos interrogantes suelen aparecer sin esfuerzo, pero a continuación es imprescindible hacer lo que se nos sugiera para que el problema se solucione.

El Ho’oponopono sirve también para tratar situaciones derivadas de objetos inanimados, espacios físicos que deban ser sanados, etc… El límite es nuestra percepción o imaginación.

sábado, 21 de enero de 2012

Ángeles Sinfónica

Sonidos relajantes para abrir tu corazón espiritual.
Y te ayuda para recibir el Espíritu de curación!
Oír y sentir a todos los demás no estas completamente solo!
Ángeles Sinfonía de Amor y Luz.

La leyenda de los Elementos



De las cuatro direcciones de donde Dios extrajo los elementos primordiales, de los cuatro puntos cardinales, de esa unión, surgió la más sublime y hermosa de las combinaciones: El ETER, El Amor... el Espíritu.

Pero los primeros hombres que poseyeron ese espíritu humano se creyeron superiores, creciendo dentro suyo un orgullo desmedido, sintieron que podían dominar la tierra, no solo vivir de ella, sabiendo lo perfecto de la creación, olvidaron la humildad y el respeto con que hay que tratarla, y entonces fueron, egoístas y crueles, dando mal uso a los poderes de la Naturaleza y dejando de escuchar la voz de ella, pues se sentían más importantes que ella, y al instalarse en ciudades y dejar de buscar nuevos caminos dejaron también de escuchar a Dios.

Entonces Dios vio que el ser humano aún no estaba preparado para tener un espíritu tan noble, pero como también lo amaba puesto que era la parte más hermosa de toda la creación, estableció una dificultad para que sólo aquellos que la resolvieran tuvieran acceso al espíritu y así pudiesen llegar hasta él, hasta Dios.

El Señor de la Creación se metió dentro del espíritu humano y se escondió en lo más profundo de cada ser, de cada hombre y cada mujer. Pero cuando los seres humanos intentaban encontrar su espíritu en lo interior (rezando o meditando) Dios mismo desde el fondo les susurraba sus propios errores para que no volvieran a cometerlos; entonces los seres humanos sentían mucha vergüenza y tenían miedo de Dios. Por eso es que nos cuesta tanto la soledad y el silencio interior.

Fue así que Dios, que no quería que le tuvieran miedo sino que lo amaran porque él mismo los amaba, dio una pista para resolver la dificultad del espíritu, y dijo: -"Que cada ser humano busque dentro suyo los elementos con los que fue creado, que sepa qué tiene de agua, qué tienen de aire, qué de fuego y qué de tierra, que distinga lo que hay de femenino y lo que hay de masculino en su propio ser. Si sigue con respeto los pasos de la creación, entonces encontrará su espíritu y así llegará hasta mí..."

Y dijo además: -"Cuando todos los seres humanos encuentren dentro suyo los cuatro elementos primordiales, serán verdaderos guerreros, nobles y puros, y toda la creación estará en armonía, y ellos podrán colaborar con la creación en lugar de destruirla..."

Por ello es que Los seres humanos tenemos que encontrar dentro nuestro los cuatro elementos con los que fuimos hechos al igual que toda la creación y así hallar nuestro espíritu y construir una tierra nueva, más justa, solidaria y en armonía con la creación.

lunes, 2 de enero de 2012

Alce Negro




Alce Negro es una de las aves precursoras (como las llama Manuel Almendro en su libro psicología y psicoterapia Transpersonal) de la psicología transpersonal.

Nació en 1863, fue un famoso Wichasha Wakan (hombre santo) de los Sioux Oglala.
Era primo del gran jefe-sacerdote Crazy Horse (Caballo Loco), y conoció a Sitting Bull (Toro Sentado), Red Cloud (Nube Roja) y a American Horse (Caballo Americano).

Con trece años presenció la batalla de Little Big Horn, en la que los sioux aniquilaron a las tropas del general Custer.

Se unió al espectáculo circense de Búfalo Bill, "Show del Salvaje Oeste" y viajó con él por Europa cuando tenía 23 años, donde llegó a danzar ante la reina Victoria de Inglaterra.

Escapó de la masacre de Wounded Knee, en Dakota del Sur, en 1890, donde el ejército dio muerte a 200 miembros de su tribu, una atrocidad que todavía en la actualidad se recuerda con un monumento.

Alce Negro se casó con su primera mujer, Katie War Bonnett, en 1892. Ella se convirtió al catolicismo y sus tres hijos fueron bautizados. Después de su muerte en 1903, Alce Negro también fue bautizado, tomando el nombre de Nicholas Black Elk, y continuando como líder espiritual de la tribu en lo que él no veía contradicción entre las tradiciones tribales y el cristianismo.

En 1905 se volvió a casar, con una viuda con dos hijas de nombre Anna Brings White y con la que tuvo tres hijos más.

Fue Joshep Epes Brown, quien transmitiera sus conocimientlos en "La pipa Sagrada. Los siete mitos secretos de los indios Sioux".

El poeta John G. Neihardt publicó en 1932 las conversaciones con Alce Negro, que hicieron mundialmente famoso al sabio sioux. En ellas cuenta cómo a los nueve años estuvo inconsciente durante doce días en los que tuvo la visión del caballo de las cuatro direcciones que le llevó ante la nube de los seis abuelos (los cuatro puntos cardinales más el cenit y el nadir, el punto de la esfera celeste diametralmente opuesto al cenit), que le instruyeron en los secretos que le permitirían conocer y curar y le mostraron el camino rojo, el camino del piel roja, que es la senda del bien, alejada de la codicia y la violencia que caracterizaba a los blancos.

Alce Negro no era como los demás hombres. En su juventud fue instruido en el sagrado saber de su pueblo por grandes sacerdotes, entre los que se contaban Whirlwind Chaser (Cazador del Torbellino), Black Road (Camino Negro) y el sabio Elk Head (Cabeza de Alce), de quien aprendió toda la historia de su antigua religión.

Con este conocimiento, Alce Negro rezó y ayunó mucho, y gracias a ello se convirtió en un hombre sabio que recibió muchas visiones y un poder especial destinado a ser empleado para el bien de su nación. Esta misión obsesionó a Alce Negro durante toda su vida y le causó mucho sufrimiento, pues, aunque había recibido el poder de guiar a su pueblo por el sendero sagrado de sus antepasados, no veía por qué medios debería hacer realidad la visión.

Falleció en agosto de 1950.

El árbol de los problemas

EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS


El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y le hizo perder una hora de trabajo y luego su antiguo camión se negó a arrancar. Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta ocurrió una sorprendente transformación.

Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta mi automóvil. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. "¡Oh! ese es mi árbol de problemas, contestó. Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez. Lo divertido es, añadió sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior... ".