martes, 20 de diciembre de 2011

El Ángel del Invierno: Amabael




El Ángel del Invierno: AMABAEL

Amabael es el Ángel del Invierno y reviste importancia que no descuides el jardín en esta época del año. Habla a Amabael incluso cuando la nieve cubra el terreno. Hay allí debajo mucha vida, aunque, como sucede con los ángeles, no siempre podamos advertir su presencia. Imagínate a Amabael cuidando de todas las formas de vida bajo el frío y duro suelo o la nieve helada. Cuando veas brillar el sol sobre un carámbano o un copo de nieve, saluda a Amabael y muéstrale tu gratitud por su consuelo y apoyo en esta dura época del año.
Cuando el sol pugna por asomar sobre el horizonte es vital que honres a los seres vivos del mundo que hay a tu alrededor. Todos se encuentran sumidos muy abajo, protegidos por la oscura tierra. Puedes animar a los munúsculos bulbos y plantas invernales a que comiencen a despertar e inicien su viaje hacia la claridad.

Ritual para el solsticio de invierno

20 al 23 de Diciembre (Hemisferio septentrional)
20 al 23 de Junio (Hemisferio meridional)

El tiempo y la temperatura de esta época del año no favorecen las actividades al aire libre, pero de ser posible realiza este ritual a la intemperie porque te sentirás más unido a la tierra. Necesitaras algo de cartulina o papel, unas tijeras, cuatro velas y algunas semillas.
Traza en torno de ti in gran círculo sobre el suelo (o utiliza una cinta o una cuerda) Será el símbolo de la Tierra. Ahora recorta en cartulina o papel un símbolo del sol y otro de la luna y colócalos frente a frente, hacia el este y el oeste, casi tocando el círculo. (Por el este se alza el Sol en la mañana y por el oeste se hunde al aproximarse la noche) Permanece sentado o de pie en el centro del círculo y dentro de este pon una vela en cada una de las cuatro direcciones diferentes: norte, sur, este y oeste. Coloca en el suelo, cerca de las velas, algunas semillas. Cuando las enciendas, solicita al ángel Amabael y de otros miembros del reino dévico que retornen a la tierra y aporten nueva vida al suelo.
Cierra los ojos e imagina a la Luna, iluminando los parajes de noche; luego su lugar será ocupado por el sol y percibirás el calor de sus rayos cuando alcanzan la Tierra y la despiertan. Siente el Sol, sabiendo que regresará a este lugar de nuevo con el paso de las semanas y que estimulará a las semillas que plantaste a que concluyan su hibernación. Concibe todo el proceso del crecimiento que se despierta y puja por asomar a la luz del sol. Conviértete con el ojo de tu mente en ese pequeño bulbo o semilla. Abandona la hibernación y empieza a buscar la luz que brilla sobre ti. Sabrás que tienes que seguir un camino, que hay una luz al final de la pugna. ¡Permite que tu corazón se inunde de alegría cuando por fin te abras paso hasta llegar a la luz! Deja que las velas se extingan.

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