viernes, 30 de diciembre de 2011

Oración para el Fin de Año




Solo falta un día para comenzar el nuevo año, esa noche, a parte de divertirnos y pasarnoslo bien, deberiamos meditar en el año que nos dejó, en todo lo acontecido y lo conseguido, dando gracias por haber llegado a ese momento mas llenos de experiencias. Y pedir por que el año venidero nos llene de buenaventura, PAZ, AMOR, SALUD y todos los bienes que nos son destinados.

Os dejo una oración para que la recéis en esa noche si lo deseais. Os deseo un feliz Año Nuevo colmado de maravillosos deseos cumplidos.

Un gran abrazo de Luz a todos.

LISTHAR

ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Señor, Dios…
Dueño del tiempo y de la eternidad.
Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias,
Por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores,
El aire y el sol, por la alegría y el dolor,
Por cuanto fue posible y por lo que no puedo ser.

Te ofrezco cuanto hice este año.
El trabajo que pude realizar,
Las cosas que pasaron por mis manos,
Y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
Las amistades nuevas y los antiguos amores,
Los mas cercanos a mí, y los que están mas lejos, los que me dieron su mano,
Y aquellos a los que pude ayudar.
Con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón.
Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado.
Por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho.
Y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración, que poco a poco.
Fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.

Por todos mis olvidos, descuidos y silencios,
Nuevamente,
Te pido perdón.

Pronto iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida,
Ante el nuevo calendario aún sin estrenar.
Te presento estos días, que sólo TU sabes, si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos, la paz y la alegría,
La fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada dia con optimismo y bondad.
Llevando a todas partes, un corazón lleno de comprensiñon y paz.
Cierra Tú mis oídos, a toda falsedad.
Y mis labios, a palabras mentirosas,
Egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno.
Que mi espíritu, se llene sólo de bendiciones,
Y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría,
Para que cuantos conviven conmigo,
O los que se acerquen a mí, encuentren en mi vida,
Un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.

AMEN

martes, 20 de diciembre de 2011

Un ángel en Navidad




Había una vez un ángel que vivía en un castillo todo de nubes, en compañía de otros angelitos.
Y mientras Dios no los llamara para ningún mandado, los ángeles jugaban a la escondida por el cielo o remendaban nubes rotas.
Una tardecita de verano el ángel estaba pintando una nube con acuarela, cuando de pronto oyó la gran voz de Dios:
-Ángel. . .hijito mío. . .¿me oyes?.
EI corazón del ángel se alboroto de alegría. No era para menos.
-¡Dios! grito el ángel... ¡Dios me llama!
Y dicho esto se largo por un tobogán celeste hasta llegar a su castillo.
Entonces se estiro la ropa, peino sus alas y se lavo la cara. Después voló feliz hasta la gran Casa del Padre.
Dios miro al ángel con mucho cariño, y el angelito se lleno de luz.
-Ven para acá, te estoy necesitando para un mandado
-¡Siempre listo, mi Señor. . .! dijo el ángel
Dios señalo a la Tierra...
-¿Ves aquella ciudad?
Cuando Dios señalo el lugar, las nubes se corrieron obedientes. Entonces pudieron ver claramente aquella ciudad. Era bastante gris. Estaba llena de casas, una encima de la otra. La gente andaba apurada, y mientras miraban el reloj pulsera de reojo, entraban y salían de un lugar a otro. Las calles estaban llenas de autos y colectivos.
- Ya veo, mi Señor... -comento el ángel-. ¿Hay que plantar algún rosal?
Dios hizo que no con la cabeza.
- Hay que ir a visitar un matrimonio que tiene. . .
- ¡Ya se. . .! Tienen un hijo, y yo voy a ser su ángel guardián. . . ¿verdad?
Pero Dios agrego:
- Es un matrimonio sin hijos. Cuidan un perro pekinés.
Gorosito abrió los ojos así de grandes!. Su corazón se asusto. Acaso lo mandarían a cuidar un perro pekinés?
Entonces Dios vio la trompa del ángel, y sonrió. En seguida le dijo en secreto:
- Bsss... bsss... bsss...
Y a medida que Dios explicaba su plan misterioso, la cara del ángel se iba iluminando como una naranja. Es que el plan de Dios siempre es un misterio. Muy pocos pueden descubrirlo.
Se entusiasmo tanto, que ahí nomas le dio a su Dios un ruidoso beso. Después partió.
Al llegar al lugar señalado por Dios, espió por la ventana.
Entonces vio: Un perrito descansaba muy triste sobre un almohadón de seda. A su lado tenia dos chiches, un terrón de azúcar y un plato con leche. Un señor rogaba al animalito:
- Vamos, hijito... toma un poco de leche... mira que esta tibia... ya viene mamita con el churrasco... no te hagas rogar...
Pero el perro miraba para otro lado, haciéndose el orgulloso.
Por una hendija de la ventana salió olor a churrasco. Entonces Gorosito tomo la punta del humo con olor a churrasco, y fue llevándola. . . llevándola. . . Allá abajo, en la vereda, había un chico.
No tenia mama ni papa. Estaba solito en el mundo. Andaba por esas calles a la buena de Dios. Un día pedía limosna. . . otro día lustraba zapatos. . . y casi siempre tenía hambre.
Pero justo en ese momento ¡oh, misterio del amor! el chico sintió un aroma muy rico. Era un olorcito a churrasco que le hizo recordar que tenía mucha hambre. Fue. . . como si alguien invisible lo estuviera tomando de la nariz, y lo levantara por el aire. . y lo pusiera en camino. . . y lo hiciera tocar un timbre. . .
- ¿Quién eres? dijo el señor.
- Hola. Buen día. . . dijo el chico sonriendo. Tengo un poco de hambre. . . Entonces el señor miro hacia adentro, y vio al perrito. Y miro hacia afuera y vio al chico que sonreía. Y se le apretó un poquito el corazón.
- Ven, hijo. Pasa. . . dijo el señor. Cuando el chico entro, el perrito se levanto y se puso a hacerle fiestas. Claro.
Lo que pasaba es que el perro pekinés estaba harto de que lo confundieran con un ser humano.
El quería su lugar de perro en el mundo. Al oír los ladridos juguetones, se asomo la señora desde la cocina y vio: Un perrito, un niño y un papa.
Desde aquel día un chico tuvo un hogar, una mama y un papa, y un perrito para jugar. . . y hasta un ángel guardián.
Y en el rostro de Dios Padre floreció una sonrisa.

Desconozco el autor

El Ángel del Invierno: Amabael




El Ángel del Invierno: AMABAEL

Amabael es el Ángel del Invierno y reviste importancia que no descuides el jardín en esta época del año. Habla a Amabael incluso cuando la nieve cubra el terreno. Hay allí debajo mucha vida, aunque, como sucede con los ángeles, no siempre podamos advertir su presencia. Imagínate a Amabael cuidando de todas las formas de vida bajo el frío y duro suelo o la nieve helada. Cuando veas brillar el sol sobre un carámbano o un copo de nieve, saluda a Amabael y muéstrale tu gratitud por su consuelo y apoyo en esta dura época del año.
Cuando el sol pugna por asomar sobre el horizonte es vital que honres a los seres vivos del mundo que hay a tu alrededor. Todos se encuentran sumidos muy abajo, protegidos por la oscura tierra. Puedes animar a los munúsculos bulbos y plantas invernales a que comiencen a despertar e inicien su viaje hacia la claridad.

Ritual para el solsticio de invierno

20 al 23 de Diciembre (Hemisferio septentrional)
20 al 23 de Junio (Hemisferio meridional)

El tiempo y la temperatura de esta época del año no favorecen las actividades al aire libre, pero de ser posible realiza este ritual a la intemperie porque te sentirás más unido a la tierra. Necesitaras algo de cartulina o papel, unas tijeras, cuatro velas y algunas semillas.
Traza en torno de ti in gran círculo sobre el suelo (o utiliza una cinta o una cuerda) Será el símbolo de la Tierra. Ahora recorta en cartulina o papel un símbolo del sol y otro de la luna y colócalos frente a frente, hacia el este y el oeste, casi tocando el círculo. (Por el este se alza el Sol en la mañana y por el oeste se hunde al aproximarse la noche) Permanece sentado o de pie en el centro del círculo y dentro de este pon una vela en cada una de las cuatro direcciones diferentes: norte, sur, este y oeste. Coloca en el suelo, cerca de las velas, algunas semillas. Cuando las enciendas, solicita al ángel Amabael y de otros miembros del reino dévico que retornen a la tierra y aporten nueva vida al suelo.
Cierra los ojos e imagina a la Luna, iluminando los parajes de noche; luego su lugar será ocupado por el sol y percibirás el calor de sus rayos cuando alcanzan la Tierra y la despiertan. Siente el Sol, sabiendo que regresará a este lugar de nuevo con el paso de las semanas y que estimulará a las semillas que plantaste a que concluyan su hibernación. Concibe todo el proceso del crecimiento que se despierta y puja por asomar a la luz del sol. Conviértete con el ojo de tu mente en ese pequeño bulbo o semilla. Abandona la hibernación y empieza a buscar la luz que brilla sobre ti. Sabrás que tienes que seguir un camino, que hay una luz al final de la pugna. ¡Permite que tu corazón se inunde de alegría cuando por fin te abras paso hasta llegar a la luz! Deja que las velas se extingan.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El grillo y las monedas





Un indio visitó a un hombre blanco en la ciudad. Los dos fueron por el camino y el indio se sintió confuso por todo lo nuevo. De pronto le dijo a su amigo:

- ¿Oyes lo que yo oigo?-

El blanco solo oía el ruido del transito.

- Oigo justo por aquí un grillo que canta -

- Seguramente te equivocas. Aquí no hay grillos -

Pero el indio se acercó a la pared de una casa, levantó un palito y allí descubrió un grillo.

- Los indios tienen el oído más fino que los blancos,- dijo el blanco.

Pero el indio contestó: -Te equivocas- y tiró una moneda al empedrado. Enseguida un par de personas se dieron vuelta.

- ¿Ves? -dijo el indio. -La moneda no hizo más ruido que el grillo.

Autor desconocido.


¿Cuántas cosas nos estaremos perdiendo de oir, ver, disfrutar, sentir y descubrir por la sencilla razón que prestamos solo atención a todo aquello que estamos acostumbrados?

martes, 13 de diciembre de 2011

Meditación tibetana contra el frio



¿Quién no se ha encontrado en alguna ocasión pasando frio porque hemos salido poco abrigados y el frio nos ha sorprendido?. Nuestros frágiles cuerpos se ven sometidos a bruscos cambios de temperatura que a veces no podemos controlar, ¿Qué podemos hacer?
Si miramos más allá de nuestras fronteras y nos desplazamos al Tibet podemos encontrar una ayuda de la mano de los monjes budistas tibetanos. Durante años han guardado un secreto que ahora comparten con nosotros, el secreto del fuego interior o tumo, que en tibetano significa calor interior. Esta práctica ya queda recogido en los antiguos textos de Las seis yogas de Naropa, conjunto de meditaciones budistas avanzadas.
La práctica consiste en realizar una serie de visualizaciones en el interior en el que se crea una fuente de calor, una bola cálida energía o un gran fuego constituido por el prana que se respira. El tumo es un fuego sutil que hace subir hasta la cabeza la energía latente de los “tasas” nombre con el que se conocen a los nervios, venas y arterias. Esta es una de las primeras técnicas que aprenden los novicios para enfrentarse a las bajas temperaturas que se registran sobre todo en enero. Como prueba del entrenamiento muchos visten un pedazo de tela blanca mojada y se van a meditar sobre la superficie de un lago helado. Como supondrás, la prueba es una de las más duras que hay en supervivencia y no todos la superan (yo aún sigo intentándolo).
Para realizar la práctica se necesita, además de una buen capacidad de visualización, realizar una correcta respiración, un alto grado de relajación, ser capaz de concentrarse en las diferentes partes del cuerpo y, como no, creer en ello.
Los expertos aconsejan realizar la meditación del tumo cuando estamos al aire libre y no realizarla en un lugar cerrado ya que la energía que puede generar el cuerpo puede ser muy potente.
La puedes practicar sentada en la nieve o bien cuando estés al aire libre y sientas frío. Si tienes tendencia a pasar frio no dudes en practicar la meditación del tumo.


PRACTICA
- La postura que adoptaremos será la clásica postura de loto, la postura fácil o simplemente las piernas cruzadas. Colocaremos las manos sobre los muslos con el dedo pulgar, índice y meñique extendidos; el dedo corazón y anular doblados bajo la palma de la mano.
- Comenzaremos esta práctica respirando por la nariz, no debes olvidar que hay que estar concentrado en lo que estás haciendo.
- La respiración adquirirá una doble función. Cuando expulsemos el aire estamos expulsando odios, rencores, orgullos, todo lo que nos carga de energía negativa y cuando tomemos aire entrará en nosotros sabiduría, fuerza, bondad, pensamientos positivos.
- Poco a poco comenzaremos a sentir que cada bocanada de aire que entra dentro de nuestro cuerpo penetra en nuestro vientre y comienza a reanimar un fuego interior que se encuentra a la altura del ombligo.
- El fuego de nuestro interior despertará y tomará forma de hoguera que calienta nuestro estómago, poco a poco reavivamos ese fuego interior, las llamas comenzarán a subir por nuestras arterias, venas y nervios de nuestro cuerpo, el fuego se expande por todas direcciones.
- La respiración nos permitirá sentir como las llamas ascienden y se expanden por todas las zonas de nuestro cuerpo y los canales por donde el fuego es transmitido, las venas, arterias y nervios.
- Nuestro cuerpo se convertirá en una gran chimenea que contiene fuego y energía que se expande. Nuestra respiración generará un mar de fuego.
- Cuando el fría haya desaparecido, realizaremos el camino inverso, desaceleraremos la respiración e iremos sintiendo como nuestro cuerpo deja de ser una intensa hoguera, pero seguiremos conservando un grado de calor que nos permita combatir el frio.

Recuerda que esta meditación no puede pararse en el acto debe realizarse una desaceleración. Debemos apagar la hoguera interior antes de acabar nuestra meditación, dejando de avivarla con nuestra respiración, visualizando como el fuego se apaga, pero sin dejar de conservar el calor que sus cenizas desprenden.