sábado, 17 de septiembre de 2011

Los diez mandamientos angélicos



Las puertas del cielo se abren a todo aquel que decide llamar de corazón.

Acercarse al mundo de los ángeles es tan fácil o tan difícil como entrar en contacto con uno mismo y con el universo.

Y nada se le niega a aquél que busca en el rostro de los seres de luz la sonrisa de la Divinidad. Nada.

El objetivo de estos diez mandamientos angélicos es, por tanto solo ayudaros a llegar hasta donde deseéis, facilitar la visión del camino que tendréis que recorrer.

-1º Mandamiento

Haz sitio a los ángeles en tu vida. Si quieres percibirlos, debes procurar cambiar tú mismo para hacerles sitio.

Modifica tus emociones, abre tu corazón. Los ángeles se acercaran si perciben que vives con pensamientos de amor y paz contigo mismo y con el mundo.

Guarda tu propio lugar, favorece el silencio y la armonía. Búscalos, háblales. Cuéntales tus problemas.

Hazlo como si ellos fueran tu mejor amigo.

Aprende a escuchar, presta atención a sus mensajes.

-2º Mandamiento

Reza, pide, di oraciones a los ángeles, pero recuerda: hay muchas formas de hacerlo. Tu mente es tan poderosa como tus palabras, tu corazón habla su propio lenguaje de silencios. Los ángeles escucharán tus ruegos de cualquier forma.

No olvides que tu voz tiene poder, recuerda que las palabras se hallan cargadas de una larga tradición. Respétala, cuídala. Puedes entonar canciones o himnos ya escritos, puedes componer tus propias oraciones, puedes simplemente desear con tu corazón. Pero, si pides, hazlo con firmeza, cree en lo que dices.

3º Mandamiento

Cuando hablas a los ángeles, le hablas a la Divinidad. La Divinidad está dentro de ti.

Al hablar a la Divinidad, les hablas a ellos, y los ángeles responderán con la potencia entera del universo. El fuego de la Divinidad anima a los ángeles e ilumina tu vida.

Cuando dices “Yo soy”, no olvides nunca que, en realidad, estás diciendo: “La Divinidad está en mi”.

Nunca dejas de estar en comunión con ella.

4º Mandamiento

Trabaja cada día con tus ángeles. Que tu voluntad y tu fortaleza no flaqueen en las grandes empresas. Ellos te escucharán en cualquier caso, pero eres tú el que necesita trabajar más para obtener sus favores.

No olvides que los ángeles buscan los mejores. Desean enseñarles la sabiduría divina para transformar el futuro.

No olvides que los ángeles ayudan a quienes humildemente rezan.
5º Mandamiento

No temas pedir. Nadie contará las veces que lo hagas. Ellos no cuentan tus necesidades, entonces, no lo hagas tú tampoco. Pide cuanto necesites, pide lo que desees, lo que quieras.

Los ángeles no se cansarán de escucharte. Recuerda que esperan dulcemente a ser llamados.

6º Mandamiento

Repite tus oraciones. Haz de tu solicitud un mantra que llegue hasta el cielo. Repite a solas.

En grupo. En el ruido. En silencio. La fuerza de la repetición es como un baile para el alma.

Música a sus oídos. Si rezas y oras repetidamente, las palabras te otorgarán su luz a través de los ángeles.

Ellas son las semillas de tu transformación interior.

7º Mandamiento

No olvides que hay un ángel para cada tarea, un ser para cada petición, una luz para cada tiniebla. Pide adecuadamente.

Si necesitas protección, llama a los ángeles de la protección. Recuerda que los ángeles tienen vibraciones diversas.

Pide a cada uno y te será otorgado lo que necesites.

Recurre a las altas jerarquías sólo si es necesario.

8º Mandamiento

¿Cómo pedir lo que no sabemos que necesitamos?

No olvides que la súplica es una reflexión que te haces a ti mismo. Al rogar, tú mismo dices qué es lo que te falta.

Haz peticiones concretas.

9º Mandamiento

Tu imaginación es tu poder. Tu fe, el arma con que cuentas. Visualiza lo que quieres conseguir. Dibuja con tu mente el futuro. Intensifica tus oraciones con concentración.

Se tu propia luz en la oscuridad.

10º Mandamiento

Se creativo y los ángeles te llenarán de sorpresas.

Se humilde y los ángeles te llenarán de tesoros.

No siempre recibimos lo que pedimos, porque quizás necesitemos otras cosas.

Los ángeles te darán lo que has pedido, pero no siempre de la forma que tú imaginas. Amplía tu mente y hazla gravitar con el movimiento ondulante de las estrellas.

Ellos ven por ti lo que tú no puedes ver. Ellos son los guardianes del karma. Sé sabio, toma lo que te dan, porque lo necesitarás.

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